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La mujer abre Caminos

POR DOMINGO PÉREZMADRID. La de ingenieros de Caminos Canales y Puertos es una profesión sin paro. La tasa de desempleo no llega al uno por ciento. Es del 0.70% que, como explica el presidente de los

Actualizado 14/04/2008 - 05:58:13
POR DOMINGO PÉREZ
MADRID. La de ingenieros de Caminos Canales y Puertos es una profesión sin paro. La tasa de desempleo no llega al uno por ciento. Es del 0.70% que, como explica el presidente de los colegiados españoles, Edelmiro Rúa, «es fundamentalmente gente que se encuentra en busca de nuevo empleo o en transición de un trabajo a otro».
Una situación privilegiada de pleno empleo que no distingue de sexos, pues «un titulado de Caminos cuando acaba, sea hombre o mujer, consigue trabajo seguro». Otras cuestiones son el número de mujeres que llegan a colegiarse y, por lo tanto, a ejercer, o el reparto de responsabilidades, ya que los puestos mejores y de mayor responsabilidad están copados por los varones.
Rúa destaca, sin embargo, que: «La presencia de la mujer está subiendo de manera muy rápida, aunque cuando uno ve datos estadísticos, comparados con los más de veintidós mil y pico colegiados que somos, todavía son muy pocas las mujeres: un 13% del total, pero un 29,7% durante los tres últimos años. Este último dato parece que ya es estable».
Un apunte inquietante es que pese a que «la media de los diez últimos años sitúa en un 42% la presencia de mujeres en las aulas de Caminos, sin embargo la media de las alumnas que logran acabar se sitúa en un escaso 17%. Habría que estudiar las razones del fracaso escolar de la mujer en este ámbito», apunta Rúa.
Rúa, que fue director de la Escuela y aún imparte clases de Estructuras Metálicas en quinto curso, ha detectado que «cuando llegan las chicas a la universidad están más maduras que los chicos y se involucran más. Los chicos todavía son muy críos. Pero eso se nota durante los dos primero años, luego la cosa cambia y las chicas empiezan a irse por temas colaterales y pierden la perspectiva, el objetivo final. Es como si estuvieran menos centradas en lo que quieren que los chicos. Luego tienen algunos problemas con algunas asignaturas, porque da la impresión de que tienen menos visión espacial que los chicos. Por contra son más constantes que ellos, pero insisto eso se nota sobre todo al principio. Luego cuando sube la carga de asignaturas, se descolocan».
Árido para las mujeres
«Por algún motivo es una carrera y una profesión que le resulta árida a la mujer. No se saben muy bien los motivos, no hay ningún estudio, pero yo creo -continúa Rúa- que a pesar de lo mucho que se habla de la liberación de la mujer yo diría que en parte es ficticia. Los ejemplos los tenemos en el día a día. Yo conozco un caso de una arquitecta recién casada con un ingeniero industrial y a pesar de que se diga que al llegar a casa comparten las tareas del hogar, me temo que nunca es al 50 por ciento.»
Desde luego, la presencia de la mujer en esta ingeniería ha avanzado mucho. porque Rúa recuerda que él estudió la carrera «sin que hubiera una sola mujer en la Escuela. La primera ingeniera de Caminos que hubo en España salió de la Universidad en junio de 1972, Mari Carmen de Andrés. Ese mismo año, en septiembre saldría la segunda ingeniera, pero luego pasaron años hasta la tercera».
Lo cierto es que hasta bien entrados los ochenta no empezó a ser más frecuente la presencia de la mujer en las obras: «Por entonces, y se habló mucho de ello en la Escuela, parecía poco apropiado que una señorita acudiera a un «tajo», con falda y los peones diciendo barbaridades», señala Rúa.
En cualquier caso, el gran porcentaje de aquellas ingenieras de Caminos que salieron en aquellos años acudieron a las oposiciones en lugar de ir a la Educación, porque, curiosamente, tanto entonces como ahora no va ninguna, mientras que todos los ingenieros varones que sobresalen dan clases o están vinculados a la docencia. Por ejemplo, en estos momentos sólo hay dos profesoras titulares en la Escuela de Madrid y en las de fuera muy pocas más. Pero me da la impresión de que no es un problema de machismo, sino que a ellas no les atrae la enseñanza».
Poco a poco la situación en las obras se ha ido normalizando para la mujeres. «ahora ya te las encuentras en todas las obras y de todos los tipos», reconoce. Pero aún les quedan alguna conquista por hacer: las de los altos cargos.
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