domingo, 22 de noviembre de 2009
Valoración:
P. GARCÍASEVILLA. La presentación de la primera biografía sobre Rafael Montesinos, ayer en el Ayuntamiento hispalense, constituyó todo un homenaje al poeta sevillano, del que se han cumplido dos años
Marisa Calvo, viuda de Rafael Montesinos, junto al alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el biógrafo Alberto Guallart./MILLÁN HERCE
Marisa Calvo, viuda de Rafael Montesinos, junto al alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el biógrafo Alberto Guallart./MILLÁN HERCE
14-4-2007 13:36:24
La presentación de la primera biografía sobre Rafael Montesinos, ayer en el Ayuntamiento hispalense, constituyó todo un homenaje al poeta sevillano, del que se han cumplido dos años de su fallecimiento en Madrid, a los 84 años de edad. Un acto de reconocimiento que venía a sumarse a otros de los que pudo disfrutar en vida el autor y que, en esta ocasión, suponía «escribir el nombre de Montesinos en el libro de la memoria de la ciudad», según destacó su biógrafo, Alberto Guallart.
De esta manera, familiares y amigos del poeta -entre ellos escritores como Antonio Burgos- se dieron cita en el Consistorio para saludar la aparición de «Rafael Montesinos. La memoria irreparable», de la que es autor Guallart, al que acompañaron la directora de la Fundación Lara, Ana Gavín; la viuda del poeta, Marisa Calvo, y el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, quien definió al artífice de «El tiempo en nuestros brazos» como un «auténtico clásico».
«El Rincón de los Poetas»
El regidor centró su intervención en torno al compromiso y «deber» de la ciudad de mantener y difundir la obra de este poeta. En este sentido, aludió a dos proyectos en los que trabaja el Ayuntamiento. Por un lado, el traslado de los restos del escritor desde el nicho donde ahora reposan en el cementerio sevillano de San Fernando a un columbario dentro del mismo camposanto que podría conocerse como El Rincón de los Poetas. Y, por otro lado, la edición de la serie de artículos periodísticos que Montesinos escribió sobre la capital hispalense en ABC de Sevilla entre enero de 1985 y marzo de 1986 bajo el título de «Diálogos en la acera izquierda de la Avenida», «una joya de su obra en prosa», apuntó Sánchez Monteseirín.
Mientras que el primero de los propósitos podría llegar a materializarse el próximo mes de junio, se baraja la posibilidad de que el libro de sus artículos pudiera presentarse a mediados de mayo en la Feria del Libro, según señaló el hijo del poeta Rafael César Montesinos Calvo, quien prologará esta obra que también llevará un detallado estudio de Rafael Roblas. La publicación incluirá algunos inéditos que han ido apareciendo en el proceso de inventario y catalogación que están llevando a cabo los familiares del autor, con lo que podría reunir unos cuarenta textos.
Montesinos Calvo citó otros proyectos editoriales relacionados con la producción literaria de su padre, como un libro sobre los cincuenta y cinco años de la Tertulia Literaria Hispanoamericana, que Montesinos dirigió, y en cuyo índice onomástico quedará reflejada toda la poesía española desde 1952 hasta el presente. «La memoria y el martes», texto publicado por el autor en 1993; un escrito de Marisa Calvo -que actualmente dirige la Tertulia- y otro de su hijo sobre la historia de esta institución completarán la publicación.
Con vistas a dos o tres años, Rafael César Montesinos emplazó la edición, con la Fundación Lara, de las poesías completas de su padre, en las que se integrará el poemario «Alzado en almas», al tiempo que reiteró el deseo de la familia de que tanto el Archivo como la Biblioteca de Montesinos terminen depositándose en la Casa de los Poetas de Sevilla.
Las trampas de la ciudad
Sobre todo ello, Alberto Guallart subrayó que su biografiado «nos ha dejado un legado que exige que se estudie a fondo, pues es un poeta sin generación. Lo que toca es rescatar su obra y ponerla en el momento y lugar que le corresponde en la Historia». Habló de su relación de amistad con Rafael Montesinos y de su primera toma de contacto con el autor allá por el año 1989. «Tratar a una persona que había sido íntimo confidente de Manuel Machado, que conoció a su mujer a través de Gerardo Diego y cuya acta de matrimonio estaba firmada por Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre... Era como tratar con un relicario, con un fetiche...». Alguien que se convirtió en maestro «y centinela de mi prosa» y que fue descubriéndole «las trampas de la ciudad. Lo difícil que es Sevilla y, sobre todo, lo que le costaba a él en Madrid ser un sevillano fino y frío».
Guallart manifestó que lo que más llegó a echar de menos Montesinos en la capital madrileña fue la luz sevillana y que le producía desencanto algunos de los cambios que iba experimentando Sevilla. Para el poeta, «la visión de la ciudad estaba muy unida a sus monumentos, sus edificios, porque pensaba que ésta tiene una capacidad de educar el espíritu, la sensibilidad interior. Una ciudad fea daría personas de espíritu feo», señaló el biógrafo. En este punto, trajo a colación la serie de artículos que Rafael Montesinos publicó en ABC, en los que «se enrola en una batalla por defender ese espíritu de la ciudad, muy en línea -dijo- con lo que en la misma época hacía Abel Infanzón». «Le ponía nervioso que la ciudad no fuera capaz de conservar la fisonomía que había educado la sensibilidad de muchas generaciones», concluyó Guallart.

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