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La República independiente de Vallvidrera ayer a favor de «independizarse» de Barcelona _ Los vecinos quieren más inversiones para el barrio «alpino»

CHRISTIAN DE ANGEL ROYOBARCELONA. El barrio de Vallvidrera está en pie de guerra. En guerra contra el distrito de Sarrià, y en guerra contra Barcelona, de la que le aleja la distancia geográfica y un

Actualizado 14/03/2010 - 02:55:34
CHRISTIAN DE ANGEL ROYO
BARCELONA. El barrio de Vallvidrera está en pie de guerra. En guerra contra el distrito de Sarrià, y en guerra contra Barcelona, de la que le aleja la distancia geográfica y un aislamiento que a veces no es sólo físico. Ayer convocaron un simbólico referéndum de independencia para separarse de la metrópoli. Y el «sí» por aplastante mayoría: un 98,5% de los votos.
Los problemas sufridos durante la nevada, cuando el barrio quedó incomunicado, han encendido aún más los ánimos en una zona que se queja, por ejemplo, de que el 40 por ciento de sus calles estén sin asfaltar.
Falta de diálogo
El conflicto parece de difícil solución. No por la gravedad de los problemas que los alejan, sino por las posiciones dispares de ambos bandos. Los vecinos revelan una falta de diálogo, de promesas incumplidas y de prepotencia municipal. Desde el distrito hablan de mentiras y de cortar el hilo de comunicación por parte de los vecinos. El conflicto ya dura mucho tiempo, años, pero ahora ha vuelto a avivarse.
«La gente de Barcelona pone cara de admiración cuando les digo que vivo en Vallvidrera, como si esto fuese un paraíso. Yo les respondo que esto es tercermundista», resume con vehemencia Ester G., propietaria de un comercio en el barrio. En medio de la sierra de Collserola y a cinco minutos en coche del grueso de la ciudad, el barrio, de unos 3.600 habitantes, ha pasado por convertirse en estos últimos años en uno de los barrios en los que cualquier urbanita y amante de la naturaleza anhela vivir... menos sus propios vecinos. La gente del barrio, según sus propias palabras, está «harta de desagravios con los otros habitantes de la ciudad». Hartos de no recibir, según ellos, las mismas inversiones que el resto de barrios de Barcelona. Tan cansado que decidieron convocar una consulta «simbólica» para segregarse de Barcelona.
Cada vecino del barrio tiene un reproche hacía las autoridades, la mayoría en forma de comparación con otras zonas de Barcelona. «En la Trinitat Vella les han puesto escaleras mecánicas y unas luces estupendas. Aquí tenemos unas escaleras recién reformadas que no sirven para nada, porque mucha gente mayor no puede ni subirlas», recuerda con indignación Ester, una comerciante de Vallvidrera.
Y añade: «Yo pago los mismos impuestos que en las otras partes del distrito. Por qué no recibo lo mismo», se pregunta. Desde el distrito aseguran que los técnicos estudian las mejores inversiones para el barrio. Forzados por CiU y PP, que son mayoría en el distrito, hay un compromiso para elaborar con vecinos y grupos municipales un pacto sobre las necesidades del barrio.
«Distritos penalizados»
Pero los vecinos dicen que se sienten desamparados por el distrito y que la regidora, Sara Jaurrieta, no escucha sus peticiones. «Con Katy (Carreras) se podía hablar, aunque luego hacía lo que quería. En cambio, Sara ni escucha», revela con tono sosegado Gerard Gual, uno de los representantes de la asociación de vecinos Mont d´Orsà, promotores de la consulta. El presidente del grupo municipal del PP, Alberto Fernández, asegura que distritos como Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi o el Eixample donde el PSC no tiene mayoría, «son penalizados por el alcalde Jordi Hereu con menos inversión».
Ejemplos como el de Ester, que protesta por las escaleras, son habituales cuando preguntas en el barrio. Todos tienen su queja. La promesa «incumplida» en 2002, según los vecinos, de una zona de aparcamientos aún resuena en el barrio. Sobre todo entre los comerciantes, que dicen que la gente prefiere ir a comprar a las grandes superficies de Sant Cugat, que dejar el coche mal aparcado con riesgo de multa. «¿Así es como Barcelona promociona el pequeño comercio?», asevera el presidente de la asociación de comerciantes, Dani de Simón.
Desde la administración recuerdan que el aparcamiento no es sólo un problema aislado de Vallvidrera. «Tiene difícil solución en una zona como ésta, donde la orografía no permite demasiados milagros de la obra pública», argumentan.
Obras que no benefician
Aseguran que la inversión ha aumentado de los 302.000 euros en 2008 a los 1,2 millones en 2009. Los vecinos aplauden la subida pero dicen que «este dinero se destina a obras que no benefician a los residentes sino a la gente que sube desde Barcelona», replica Gual. A principios de febrero hubo una reunión entre vecinos y autoridades para retomar el diálogo perdido. «Se puso el asunto de la falta de aparcamiento sobre la mesa, el tema que más problemas da y el que más nos urge», comenta Gual.
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