
ABC Detalles del proyecto CanaLink
El consejero de Economía y Competitividad del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, confirmó ayer que el monumental proyecto ALIX tendrá todos sus componentes en funcionamiento «hacia mediados de 2011», con lo que Tenerife, «y, por extensión, el Archipiélago», se convertirá «en nodo central de telecomunicaciones y en polo de desarrollo en la introducción de la economía del conocimiento en el continente africano».
En síntesis, ALIX permitirá situar a la Isla y la región en un lugar destacado del cada vez más complejo mapa de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). El objetivo del proyecto pasa por transformar al Archipiélago en el eje central de las telecomunicaciones de la costa del África occidental, lo que contribuirá a aumentar la competitividad en el mercado internacional de las TIC. En otras palabras, permitirá atraer empresas, inversiones y capital; contribuyendo, además, al desarrollo tecnológico del vecino continente.
Tal es la envergadura de la iniciativa de la Corporación insular, que el propio Ricardo Melchior, presidente de la institución, no dudó al definirla como «el más importante proyecto estratégico acometido en Canarias en el último decenio».
Precisamente, el gobierno tinerfeño presentó ayer una de las piedras angulares de esta macroempresa: el proyecto CanaLink, que contribuirá al fin del monopolio abierto con la privatización de Telefónica. «Canarias tiene un solo cable para su conexión con el resto del mundo y, al privatizarse Telefónica, no se tuvo en cuenta que se privatizaba también ese cable», recordó Melchior. Ahora, el proyecto ALIX viene a poner remedio a esta anomalía del mercado.
Para ello, la empresa CanaLink -de la que forman parte el Instituto Tecnológico de Telecomunicaciones y el operador neutro de cables submarinos IslaLink- acometerá, ya desde el primer trimestre del presente año, la tarea de tender un nuevo cable entre Tenerife y Rota (Cádiz), lo que terminará en la liberalización del sector. Además, el proyecto contempla también la instalación de dos ramificaciones entre Gran Canaria y Tenerife y entre esta y La Palma.
Este cable submarino, que, tal y como detalló el consejero de Economía y Competitividad, evitará los fallos en la transmisión de datos y dotará de «altos niveles de calidad» a las telecomunicaciones en el Archipiélago, cumplirá con las demandas de los diversos operadores de telecomunicaciones que operan en el resto del territorio nacional y que, sin embargo, ven restringido su acceso al mercado canario. En definitiva, contribuirá a aumentar la competitividad, lo que atraerá nuevos servicios e, incluso, podría derivar en una reducción de las tarifas que pagan particulares y empresas.
Baleares como ejemplo
En la puesta en marcha de esta nueva infraestructura submarina, Canarias cuenta con la ventaja de conocer de antemano los resultados que ha dejado en el otro archipiélago español: las Islas Baleares. De hecho, también la empresa IslaLink fue la que acometió el proyecto. «En Baleares, ha habido un incremento notable en la llegada de proveedores de servicios, lo que ha contribuido a mejorar la economía de la región», apuntó Alfonso Gajate, presidente de IslaLink.
Más allá, Gajate consideró necesario que ambos archipiélagos no sólo formen parte de España desde un punto de vista político, sino también «desde un punto de vista tecnológico»; una necesidad bajo la que surgió su compañía: «IslaLink nació para responder a esa necesidad».



