domingo, 22 de noviembre de 2009
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MARTA CARRASCOEste apasionado del flamenco, húngaro de nacimiento, ocupa desde 1997 la dirección del Ballet de la Ópera de Düsseldorf, una de las compañías clásicas más importantes y longevas de
PEPE ORTEGA  Youri Vámos ante los decorados de «Cascanueces»
PEPE ORTEGA Youri Vámos ante los decorados de «Cascanueces»
14-1-2009 09:16:11
MARTA CARRASCO
Este apasionado del flamenco, húngaro de nacimiento, ocupa desde 1997 la dirección del Ballet de la Ópera de Düsseldorf, una de las compañías clásicas más importantes y longevas de Europa. Esta noche, en el teatro de la Maestranza, con algo de retraso, estrenan este cuento de Navidad que es el «Cascanueces» con música de Piotr Ilich Tchaikovski.
-Sí, es una lástima no haber podido venir antes hemos tenido funciones del «Cascanueces» como todos los años.
-¿Qué aportación hace su creación a este título clásico?
- Cada coreógrafo debe hacer una vez en su vida un «Cascanueces». Es una música genial, los bailarines lo aman y lo que es más importante, el público lo ama. El reto de cada función y del coreógrafo, es que el público debe recibir la fuerza de la música y de lo visual, eso es lo más importante en ballet. He tenido la sensación de estar a la altura de esta música y por eso he enriquecido el contenido acudiendo al Cuento de Navidad de Dickens.
-¿Su propuesta conserva los valores tradicionales?
-Sí, por supuesto, en ella hay niños y transcurre en Navidad y se cuenta una historia en la que hay buenos y malos pero acaba bien. Este transfondo moral de la historia de Dickens lo eché de menos en la historia del Cascanueces por eso lo he aportado.
-¿Hay que ser un buen narrador de historias para hacer un ballet clásico?
-Hay algo muy importante y es que en un ballet no puede haber ni un segundo de aburrimiento y esa es la obligación de un coreógrafo o de un director de ópera. No puede haber bajones. El público tiene además que saber porqué están pasando las cosas. Sólo un minuto de aburrimiento, y la concentración del público se pierde. Ni se pueden hacer demasiadas cosas ni pocas.
-De los títulos clásicos del Ballet, ¿cuál diría que es el más difícil de contar?
-La Bella Durmiente, sin duda, porque es la historia más banal. Don Quijote no cuenta porque la música de Minkus no es buena, aunque Cervantes sea maravilloso.
-¿Rechaza hacer lo que no le gusta?
-Sí, no pasa nada por decir no. He rechazado hacer muchos Don Quijotes, sí lo haría pero con otra música.
-¿Cree que hay una falta de compositores para el ballet actual?
-Sí, no hay compositores contemporáneos que hagan músicas para grandes ballets. Ese es el gran problema de los coreógrafos actuales.
-¿Cree en el tópico de que todo el mundo sabe que el Lago de los Cisnes es un ballet pero poca gente lo ha visto?
-Absolutamente. Es lógico porque son músicas muy conocidas, y claro a la gente les suena, pero no, no lo han visto. Es como la ópera Carmen. Pero mire, la primera versión del Lago de los Cisnes era muy aburrida. El segundo acto está bien así, pero el primero y el tercero hay que cambiarlo. Lo he hecho muchísimas veces y siempre los he cambiado.
-¿Qué les pide a sus bailarines, que tengan técnica, que pesen poco, que midan...?
-Técnica por supuesto, es normal; delgados también deben estar, pero sobre todo me interesa que en la compañía haya personas de diferente carácter y físico. Lo que no me interesa es gente que sepa hacer circo.
-El ballet clásico ha pasado por serios baches en el siglo XX en relación con la danza contemporánea, ¿cree que esos momentos han pasado?
-La danza contemporánea se ha desarrollado muy bien. Yo no soy contemporáneo. Yo quiero hacer muy buen ballet moderno, porque el bueno siempre es moderno, pero lo moderno puede que no sea bueno. Yo lo siento, pero si una compañía no es capaz de bailar una pieza clásica, no es una buena compañía. Es como si un músico sólo supiera tocar Bártok y no Mozart. Eso no es un profesional ni un buen músico.
-Pero las compañías deben incorporar a su repertorio nuevos coreógrafos, sean clásicas o no.
-En efecto, debe incorporar piezas modernas porque si no, se muere. Pero si se dedica sólo a hacer piezas modernas y no hace clásica, también muere. Nosotros somos una compañía de repertorio. Hacemos alrededor de 100 representaciones anuales, porque tenemos temporada, y cada año tenemos obligación de incorporar ocho nuevas obras.
-¿Qué coreógrafos ha incorporado a la compañía?
- Hemos incorporado obras de John Neumeier, Jiri Kylián, entre otros.
-¿Algún español?
-No, quise contar con Nacho Duato pero no pudo venir.
-¿Cuántos bailarines son necesarios para formar una compañía clásica de cierto nivel?
-El elenco mínimo pueden ser treinta personas. Con treinta personas puedo hacer un Lago de los Cisnes.
-¿Cuantos bailarines tiene el Ballet de Dusseldorf?
-Actualmente tenemos cincuenta bailarines en el elenco.
-¿En su compañía está previsto el reciclaje de bailarines?
-No, en la ópera no. Es raro, pero en alguna ocasión se quedan trabajando en otros oficios. Ahora bien, el buen profesional, el inteligente, cuando termina encuentra trabajo. El bailarín debe saber que su trabajo tiene fecha de caducidad.
-¿Conoce el flamenco?
-Sí, es fantástico e inimitable. Es algo fuerte, no como el folklore húngaro que es algo ligero. El flamenco es fuerte y se lleva en la sangre. Se puede imitar, pero muy mal. Tienen ustedes un arte fascinante.

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