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Los parches de la moda catalana

ESTHER ARMORABARCELONA. Nuevo viraje en el rumbo de la moda catalana. Desde 2005, año en el que se desmanteló la Pasarela Gaudí -escaparate en el que durante dos décadas lució en exclusiva el diseño

Actualizado 14/01/2008 - 03:13:14
ESTHER ARMORA
BARCELONA. Nuevo viraje en el rumbo de la moda catalana. Desde 2005, año en el que se desmanteló la Pasarela Gaudí -escaparate en el que durante dos décadas lució en exclusiva el diseño catalán-, la moda de esta Comunidad ha tenido que hacer frente a varios cambios de escenario. El malogrado conseller Pere Esteve (ERC) fue el primero en lanzar la idea de renovación en el sector de la moda, aunque el cambio lo ejecutó en 2005 su sucesor, el republicano Josep Huguet.
La idea de partida fue desmontar la Barcelona Fashion Week -integrada por Pasarela Gaudí, Circuit y ModaFAD-, acabar con la idea de las subvenciones y dar una mayor transparencia a la gestión.
Un peligroso «stand by» La primera propuesta que lanzó el tripartito fue desdoblar la antigua Gaudí en dos eventos: Gaudí Internacional -destinado a dar proyección al diseño catalán en el exterior- y Gaudí Emergentes -iniciativa en la que pensaba implicar a Circuit y ModaFAD-. El proyecto no llegó a cuajar y la moda quedó en un peligroso «stand by» al que algunos diseñadores no lograron sobrevivir.
Irrumpe la Bread&Butter Mientras la Generalitat pensaba cómo articular el remiendo, un nuevo evento de moda -aunque eminentemente urbana- aterrizaba en la ciudad, la feria alemana Bread&Butter, que arrasó como concepto y sedujo a la Administración Local, sobre todo por el efecto retroalimentador en la ciudad de Barcelona. La Generalitat avanzó en la línea de proyección internacional, aunque la idea de crear un espacio de emergentes quedó aparcada. Un año después, en 2006, surgió la Pasarela Barcelona (PB), que aguantó tres ediciones, eclipsada por el evento germano y sin la total complicidad del Govern, que concentraba esfuerzos en dar el toque final a su propia alternativa para la moda catalana. Ese mismo año, en octubre, se estrenó en París el proyecto «Showroom Barcelona», del que se han realizado tres ediciones.
Una vez diseñado el traje a medida, el Plan de Dinamización de la Moda Catalana, el conseller Huguet se encargó de anunciarlo a los medios. Lo hizo en su impase fuera del Govern. Se auguraba la solución definitiva ante tanto cambio, aunque finalmente no lo fue. El modelo mantenía la esencia del lanzado originalmente en cuanto a su doble estructura: por un lado, Internacional -el «Showroom Barcelona» y la posibilidad de desfilar en pasarelas internacionales, así como ayudas a los creadores para instalarse en otros países - y por otro, local. El plan de Esquerra se completaba con un evento en la ciudad de Barcelona -la Pasarela «080»-, orientada al diseño independiente.
No obstante, la parte más ambiciosa del proyecto era la empresarial -la creación de una sociedad limitada FISIP-, pensada para estrechar vínculos entre el mundo del diseño y el de la industria. Una de las razones de este cambio fue externalizar la gestión de los eventos, que se encomendó al equipo de Demofashion, dirigido por Vicenç Mustarós, quien se encargó también de dirigir, con el beneplácito de la Generalitat, el «Showroom Barcelona», que aguantó tres temporadas en París, y el «080», que pasó una primera edición piloto el pasado julio. Cuando se preparaba la primera prueba de fuego del nuevo modelo, en la que debía arrancar el proyecto empresarial, la Generalitat anunció hace unas semanas un nuevo giro en el sistema. En concreto, avanzó que la Administración autonómica volvía a retomar las riendas de la gestión, un giro que sorprendió a muchos y que dejó al margen del proyecto al equipo de Demofashion.
Último cambio Algunas voces consultadas por ABC aseguran que el cambio de rumbo le vino totalmente por sorpresa al anterior equipo gestor, que ya había hilvanado los detalles de la próxima edición del evento, que se había anunciado para enero, una semana después de la feria Bread&Butter, en la antigua fábrica Fabra&Coats del barrio de Sant Andreu. «No será en enero sino en marzo y puedo asegurar que no será en Sant Andreu», avanzó el secretario de comercio de la Generalitat, Emili Valdero, al comparecer ante la Prensa antes de vacaciones de Navidad.
Dejó también entrever que se abriría a los diseñadores consagrados, aquellos que protagonizaron la diáspora de la moda cuando el modelo se centró en los creadores independientes. En mente de todos está aún la marcha a Cibeles de Sita Murt, TCN, Guillermina Baeza, Lydia Delgado o Dolores Cortés, y más recientemente, Josep Abril, tal como avanzó ABC. Valdero no quiso, sin embargo, pronunciarse sobre si cambiarán otras cosas del proyecto, empezando por su marca original, «080». Según ha podido saber este diario, la Generalitat negocia con el equipo de Demofashion éste y otros particulares y no se descarta que, de no llegar a un acuerdo, el asunto entre en la vía judicial. Una vez más el gran perjudicado ante tanto cambio es el sector.
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