
-El 30 de enero se reunirán de nuevo la ministra Ana Palacio y su colega marroquí, Mohamed Benaissa. ¿Será ese el momento en el que se podrán considerar normalizadas las relaciones con Marruecos?
-Con esa reunión creo que volveremos al nivel normal de institucionalización de las relaciones. Después de pasar por momentos difíciles, ahora estamos en la buena línea. Hemos creado unos grupos de trabajo, que comenzarán a funcionar el día 16. Después será la reunión entre los ministros y ahí se puede decidir la vuelta de los embajadores y recuperar el ritmo normal.
-¿Estará influenciada la reunión por la decisión que el Consejo de Seguridad debe tomar sobre el Sáhara antes del 31 de enero?
-Espero que no. En uno de esos grupos de trabajo se tratará sobre el Sáhara, pero no hay motivo para que las relaciones se entorpezcan o vayan mal por la cuestión del Sáhara. James Baker, el enviado especial del secretario general de la ONU, tiene que hacer para entonces una propuesta al Consejo de Seguridad y allí se tomará una decisión. Lo que todo el mundo piensa es que como no habrá habido tiempo para que las partes estudien la propuesta de Baker, se producirá una nueva prórroga de la Minurso hasta que se puedan pronunciar.
-¿Cabe pensar en algún tipo de modificación de la posición española respecto al Sáhara? El ministro Benaissa dijo recientemente que España entendía mejor ahora la posición marroquí...
-Las posiciones marroquíes las entendemos bien. Tal vez hasta ahora no hemos sabido transmitir a nuestros vecinos que entendemos su posición, pero como dijo la ministra «comprender no es compartir». Nuestra posición ya es conocida y estamos a la espera de la propuesta de Baker. Alentamos los pasos que se están dando, pero no apoyaremos algo que no cuente con el respaldo de las dos partes.
-¿Se puede recuperar ese tiempo que se ha perdido con Marruecos?
-Todos los países pasan por crisis en sus relaciones con otros. Alguien decía que no hay nada mejor que una buena crisis para relanzar las relaciones entre dos países. Una vez solucionada la que hemos tenido con Marruecos, es posible que eso haga que se relancen.
-España acaba de entrar en el Consejo de Seguridad y ahí se verá pronto la cuestión de Irak. ¿Qué posición tendrá el Gobierno español, a quien, en algunos sectores, se acusa de seguidismo de Estados Unidos en ese campo?
-Nosotros no hacemos seguidismo de Estados Unidos, lo que ocurre es que compartimos muchas de sus visiones, como las comparten Francia o Gran Bretaña. Durante diez años, Irak ha incumplido sistemáticamente las condiciones que se establecían en las resoluciones del Consejo de Seguridad. Es una amenaza para la paz y no podemos estar esperando a que ocurra otro 11 de septiembre.
-¿Participará España con el envío de fuerzas en una hipotética intervención militar?
-Nosotros esperamos que no sea necesaria esa intervención y que las autoridades iraquíes comprendan que tienen que cumplir con lo que ha pedido el Consejo de Seguridad. Si no lo hace, tal vez haya que tomar alguna medida. Nosotros estaremos con la comunidad internacional, preparándonos para que Irak vea que la cosa va en serio.
-¿Cree que la opinión pública española entenderá que España apoye una acción militar contra Irak?
-Estoy absolutamente convencido de que así será. Irak es un país que está apoyando movimientos terroristas y financiando a terroristas en Oriente Medio, que tenía en pie unos programas de armas de destrucción masiva, que debería demostrar que ha eliminado, pero que no lo demuestra y no sabemos donde están esos materiales. No aparecen y los inspectores tuvieron que salir cuando estaban a punto de descubrirlo. Lo que están vendiendo es que la carga de la prueba corresponde a los inspectores, cuando no es así.
-Usted conoce bien Guinea Ecuatorial y ha vivido el proceso de acercamiento del régimen de Obiang con el Gobierno español. ¿No cree que la forma en que se desarrollaron las elecciones en ese país deja mucho que desear?
-Efectivamente, no salieron todo lo bien que deseábamos y eso no ayuda a ese acercamiento. Como ha dicho la Unión Europea, no han sido unas elecciones limpias. Hay un proceso de transición más lento de lo que querríamos. Confiamos en que Obiang que, posiblemente, hubiera ganado también las elecciones si hubieran sido limpias, tome las medidas correspondientes después de la críticas que ha recibido.



