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Londres asegura que el margen para negociar el presupuesto de la Unión es «escaso»

Las cancillerías europeas esperan ahora la nueva propuesta presupuestaria del Reino Unido, que podría hacerse pública mañana, tras el rechazo masivo a la primera

Actualizado 13/12/2005 - 08:58:06
Jack Straw, durante el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE, ayer en Bruselas
Jack Straw, durante el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE, ayer en Bruselas

MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL

BRUSELAS. El titular de Asuntos Exteriores del Reino Unido y presidente de turno del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE, Jack Straw, advirtió ayer de que el margen para negociar el presupuesto es «escaso» y aseguró que no se puede lograr un acuerdo «a cualquier precio».

El canciller británico hizo estas afirmaciones a pocos días del comienzo de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, cuyo punto fuerte es el presupuesto europeo para 2007-2013, encallado en la actualidad tras la propuesta presentada por Londres la semana pasada, que provocó el rechazo de veintitrés países miembros.

La situación que se vivió ayer en la cita del Consejo de Ministros de Exteriores europeo fue tan delicada que al tema presupuestario se le dedicaron tan sólo ocho segundos de una reunión que duró varias horas. Straw tomó la palabra y explicó que pondría sobre la mesa, probablemente mañana, una nueva propuesta sobre las cuentas de la UE, y precisó que, al respecto, estaba abierto a escuchar las intervenciones de los ministros sobre la materia, pero los cancilleres optaron por esperar a tener el nuevo proyecto de Londres para expresar su opinión.

El meollo del desacuerdo estriba en que Londres ha diseñado un presupuesto que limita los recursos de Europa al 1,03 por ciento del Producto Interior Bruto, frente al 1,06 que propuso la presidencia luxemburguesa. Elrecorte, de alrededor de 25.000 millones de euros, se aplicaría sobre todo a los diez países de la adhesión, al desarrollo rural, a las ayudas agrícolas a Bulgaria y a Rumanía, así como al capítulo administrativo.

Pero, además de este recorte general del presupuesto, Londres propuso mantener su «cheque» (mecanismo de compensación del que se beneficia desde 1984 y por el que cada año recibe de Bruselas alrededor de 5.000 millones de euros por carecer de ayudas agrícolas) hasta 2013, aunque con un aumento de 8.000 millones de euros menor que el que le hubiera correspondido en virtud de la propia mecánica del «cheque». Londres exige para ir más allá una reforma global de las políticas de gasto europeas, sobre todo las relacionadas con la agricultura.

Francia, uno de los veintitrés países que han criticado el plan de Blair, aseguró ayer a través de su ministro de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, que cualquier acuerdo exige que Londres reduzca más su cheque, hasta los 14.000 millones de euros, de modo que contribuya también a financiar los fondos necesarios para los diez países de la ampliación.

Blair, «maratón» de bilaterales

El primer ministro británico, Tony Blair, mantendrá hasta el mismo día del comienzo de la cumbre, prevista para el jueves y viernes próximos en Bruselas, numerosas reuniones bilaterales y contactos telefónicos con las principales capitales europeas al más alto nivel para intentar cerrar un acuerdo y que la cita no acabe en fracaso, como ya ocurrió en junio en Luxemburgo.

Por parte española el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, recalcó ayer la necesidad de que Londres «haga una propuesta seria, cosa que no ha hecho todavía», al tiempo que pidió un mejor tratamiento para nuestro país en ayudas regionales, el reconocimiento del principio de la cohesión en el reparto de los fondos para la investigación científica y mayores reducciones en el «cheque».

Desde la Comisión Europea, su presidente, José Manuel Durao Barroso, envió ayer una carta a Blair en la que le explicaba, entre otras cosas, que sólo un recorte suplementario y permanente de su «cheque» puede hacer posible el acuerdo, en alusión a que la reducción de 8.000 millones de euros que «ofreció» el Reino Unido, además de escasa, es sólo temporal (hasta 2013).

Barroso pidió además a Londres que aumente la dotación global de las cuentas públicas para todo el periodo, para que no haya una «miniEuropa», como él mismo dijo cuando se dio a conocer la primera propuesta. En cuanto a los países de la ampliación y al «doble rasero» que puso Londres sobre la mesa a la hora de que éstos puedan gastar los fondos europeos, Barroso pidió que no se fomenten las divisiones entre los viejos países y los nuevos.

Alemania, por su parte, y a pesar de que la reducción global del gasto de la Unión que ha puesto sobre la mesa Blair le beneficia, ya que es uno de los países contribuyentes netos, pidió ayer al Reino Unido que haga un esfuerzo y aumente en 3.000 euros su aportación a las arcas comunitarias, mediante una mayor disminución del aumento previsto para su «cheque».
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