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Rajoy apela a Zapatero para que no caiga en «tonterías» de sus socios como el laicismo

Propone a Moratinos que pida ayuda a «quien está dispuesto a dársela» para normalizar las relaciones con Estados Unidos en lugar de «hacer la pelota»

Actualizado 13/11/2004 - 19:17:47
Rajoy acudió ayer a Castilla-La Mancha para apoyar a Molina. HUERTAS FRAILE
Rajoy acudió ayer a Castilla-La Mancha para apoyar a Molina. HUERTAS FRAILE

TOLEDO. El líder del PP, Mariano Rajoy, volvió a dejar de manifiesto ayer que la plataforma por el laicismo constituida en el Congreso no es del agrado de su fuerza política y arremetió con sorna e ironía contra los ya denominados «bautizos civiles» celebrados, de momento, en algunos ayuntamientos de Cataluña. Rajoy participó ayer en el acto de apertura del X congreso del PP de Castilla-La Mancha donde aprovechó para hacer un repaso de la acción de un Gobierno que, dijo, «ni se ocupa de lo esencial, ni fija criterio, ni tiene opinión. Sólo está en maniobras de distracción, para tener contentos a sus colegas, y en hacer daño a mucha gente que no se lo merece», aseveró.

En este sentido, hizo una apelación para que no se impongan «las tonterías de algunas minorías sobre el sentido común», en referencia a cuestiones como el Estado laico. Rajoy explicó que España es un Estado aconfesional, según viene definido en la Constitución,lo que implica que si bien no reconoce ninguna religión oficial sí recauda para la Iglesia o facilita la presencia de capellanes en hospitales y prisiones. En un Estado laico, continuó, «no hay religión, no se pueden llevar símbolos religiosos y no se reconoce el matrimonio religioso a efectos civiles». Dicho esto se preguntó si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «sabe dónde se mete», para responderse que «tengo mis dudas de que lo sepa, porque esto es gravísimo».

El líder popular exhortó a Zapatero, Josep Lluis Carod Rovira y Gaspar Llamazares a que se bauticen civilmente «porque esa sí que sería una foto, y no otras, además de una apuesta indubitada por el laicismo». Tras sugerir al jefe del Ejecutivo que es muy sencillo «tener personalidad» y decir a los socios de Gobierno y al tripartito que «no hagan tonterías», reclamó sentido común.

Rajoy comentó que la obligación de los gestores es «ocuparse de lo esencial, y de lo esencial no se ocupan o se ocupan mal». Cuestiones como la inflación o la desaceleración en el crecimiento económico son factores preocupantes para Rajoy mientras el PSOE, dijo, «vive de la herencia e inercia, pero ésto no va a durar un tiempo inmemorial. Hay que aprovechar las oportunidades, no seguir viviendo del cuento y tomar medidas», exhortó.

Asimismo calificó de «show» toda la polémica suscitada en torno al catalán y valenciano, arremetió contra los socios parlamentarios del Gobierno -«¿Se puede condicionar la ley más importante (la de Presupuestos) a los caprichos de uno u otro señor?», se preguntó- , consideró «grotesca» la amenaza de denuncia contra el Ejecutivo del presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall, y mostró su asombro por el hecho de los nacionalistas terciaran en la polémica de Melilla para hacer cooficial el árabe y el tamazight. «También veremos, si Dios no lo remedia porque Zapatero no lo va a hacer, cómo España se enfrenta a Cataluña en hockey sobre patines», comentó.

No generar incertidumbres

Mucho, muchísimo más serio se puso Rajoy a la hora de evaluar las voces que surgen dentro del socialismo vasco para que se revise la ilegalización de Batasuna, en concreto, la de alguien tan destacado por el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza. Tras defender que legalizarla «es todo lo contrario que se debe hacer» para luchar contra el terrorismo, recordó que en la última reunión del pacto antiterrorista preguntó precisamente por si Batasuna se iba a presentar a las elecciones y si iba a haber cambios en la política de dispersión de presos etarras. En ambos casos se le dijo que no. Rajoy expresó su apoyo inequívoco al Pacto y reclamó a continuación que el Gobierno «no juegue con estos temas, tenga las ideas claras y no genere incertidumbres».

El líder del PP volvió al sarcasmo cuando acusó al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, de «hacer la pelota» a Estados Unidos después de haber dado «patadas en las espinillas o de tocar las narices de una forma tonta y gratuita». Rajoy lanzó en este capítulo un ofrecimiento: «hay que ser serios y pedir ayuda a quien puede dársela y está dispuesto a dársela», esto es, aunque no lo especificó, a su partido en general y a José María Aznar en particular.
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