ETA volvió a atentar ayer -la segunda vez en tres semanas- contra la Guardia Civil en Navarra. En esta ocasión, y precisamente el día en que este Cuerpo festejaba a su patrona, la Virgen del Pilar, el atentado se produjo en la casa cuartel de Urdax, al norte de la Comunidad, casi en la frontera con Francia. Sólo hubo heridos por corte de cristales, además de diversos daños materiales. La última ocasión en que la banda actuó en la región asesinó al cabo de la Benemérita Juan Carlos Beiro e hirió a cuatro de sus compañeros del cuartel de Leiza.
Eran las siete en punto de la mañana cuando se activó el temporizador que controlaba cinco tubos lanzagranadas instalados por ETA en un monte a escasos 100 metros del cuartel de la Guardia Civil de Urdax, una localidad de 400 habitantes, a 75 kilómetros de la capital navarra.
Cortes por la rotura de cristales
Dos de los proyectiles impactaron en la casa cuartel, ocasionando daños en la fachada y rotura de cristales. algunos de los cuales provocaron cortes a varios agentes. Un tercer proyectil, que al parecer salió por la parte de atrás del lanzagranadas, causó desperfectos en la vaquería de un caserío cercano, pero no alcanzó a su propietario, que se hallaba en su interior, debido a que la granada se encontró en su trayectoria con un muro de piedra.
Otra de las granadas cayó en un río cercano y el quinto proyectil, que no llegó a salir de la lanzadera, fue desactivado por agentes especialistas en explosivos. Las granadas estaban colocadas en cinco tubos con un temporizador programado para activarse a la hora en que lo hizo. El estruendo de las granadas se pudo escuchar en el pueblo de Urdax, a algo más de un kilómetro del cuartel. Los agentes rastrearon la zona para tratar de encontrar alguna pista que pueda llevar a la detención de los autores del atentado.
En el cuartel, el segundo más grande del área de Baztán, después del de Elizondo, viven numerosos guardias, de los que doce están acompañados por sus familias, como explicó ayer el alcalde de la localidad, Andrés de Arasarri, quien añadió que también viven en el cuartel niños pequeños bien integrados en la localidad. «Lo que sé es que hay dos niñas gemelas de unos seis años, que por cierto han aprendido el euskera de maravilla», comentó.
La casa cuartel de Urdax ya sufrió otro atentado de ETA hace seis años y medio, en enero de 1996. El ataque de entonces fue casi de idénticas características al perpetrado ayer.
Por su parte, el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, indicó ayer que los autores del ataque podrían haber llegado a Urdax desde Francia y reiteró que no existen indicios de que haya un «comando» estable de ETA en la Comunidad. El atentado fue condenado también por el presidente del Ejecutivo navarro, Miguel Sanz, quien asistió a los actos de celebración de la patrona de la Guardia Civil en la Comandancia de Pamplona, en los que se rindió homenaje al cabo asesinado Juan Carlos Beiro.