Empresaria vinculada al ramo de la promoción de espectáculos, la escritora valenciana Sensi Romero firmó ejemplares de su nuevo libro «Con los ojos del corazón» (Cuentos con Miga, Editorial Brief) -destinado al público infantil- en la Feria del Libro de La Coruña. Polifacética, precoz y ante todo, solidaria: ha destinado los beneficios de toda su producción literaria a diferentes proyectos para la infancia avalados por ONGs.
-¿Con qué cuento nos viene ahora por La Coruña?
-«Con los ojos del corazón» es la historia de dos personas -una ciega de nacimiento y al final de su vida, la otra justo al principio de la suya- que se cruzan al azar y sin quererlo se complementan. Ellos se cuentan cómo ven la vida desde sus diferentes puntos de vista. Luego entra un tercer elemento, un personaje irreal, que los sigue manteniendo unidos en el futuro. Yo quería matarlo, pero al final no se muere. Me pidieron que no lo «matase», que daba mucha pena.
-Como en toda su producción anterior, no ganará un solo euro con la venta de ejemplares...
-Los beneficios de este libro estarán destinados a la Fundación Gomaespuma; los de «Quieres jugar conmigo?» fueron para La Sonrisa de un Niño; también colaboré con Unicef y el Hogar Infantil Pimpinela (Argentina) en los anteriores. Procuro que los beneficios de cada uno de los libros puedan ayudar no sólo a los niños, sino a los esfuerzos de las personas que están trabajando para ayudar a los jóvenes más desfavorecidos.
-¿Por...?
-No me preguntes por qué empecé a hacerlo. Recién publicado mi primer libro, «Sueños de niño», se cruzó Unicef con un proyecto muy bonito. Decidí unirme a ellos para colaborar. Con el segundo tampoco pensaba donarlo a una ONG, pero a través de un amigo conocí el proyecto de la casa de acogida del Hogar Infantil Pimpinela en Argentina y decidí colaborar con ese libro. A partir de ahí me planteé el buscar en adelante para mis proyectos ONGs con algún proyecto vinculado a los niños.
-La Fundación Gomaespuma la llama «hada madrina»...
-No soy un hada madrina, sino una persona a la que apetece mucho cualquier proyecto de gente que trabaja para los niños. Muchas veces parezco más una brujita buena. Pero buena, ¿eh? Tengo una empresa y los libros no son los que me dan de comer. Monté una empresa de espectáculos, que he dirigido también a niños.
-En unos meses cruzará el charco.
-Me voy en noviembre a presentar por tercer año consecutivo a la Feria de Guadalajara en México. En abril estuve en Perú, donde di una conferencia en el congreso de la República. Me dijeron nada más empezar que se iba a retransmitir en directo. Si me hubiesen avisado antes, me habría escapado. A Perú volveré entre febrero y abril del 2007, porque los libros se están publicando allí también.
-¿Son iguales los niños allí?
-No, me di cuenta de que son muy diferentes. Viven de otro modo. Allí hay niños que no conocen muchas cosas y aún valoran lo que es la lectura.
-¿Qué es lo más raro que le ha dicho un renacuajo?
-Aquí un niño me dijo una vez que por qué no escribía la historia de Harry Potter con mi estilo. Le dije que esa historia que ya estaba escrita, pero siguió insistiendo. Era muy pequeño y quería darme a entender que no lograba comprender la historia original. En Perú un niño muy pequeño me miró y me dijo: «Oye, qué raro hablas, no?»
-¿Cree que la producción literaria para los pequeños da la talla?
-Hay mucha literatura, videojuegos, programas de televisión, que parecen tratar a los niños como si fueran tontos. Y los niños no lo son, precisamente son tan inteligentes que tienen una capacidad enorme de asimilar las cosas. Me gusta escribir con un sentido, que aparte de una historia puede transmitir sentimientos como la amistad, la solidaridad, el compañerismo o la buena relación dentro de la familia. Al principio pensaba que ellos disfrutaban con pasatiempos más violentos, pero finalmente me di cuenta de que sí les gusta encontrarse con estas realidades. Se dan cuenta de que es importante convivir con otras personas que no son de su raza o su poder adquisitivo, el valor de una madre y un padre, que no están para fastidiar. Para líneas agresivas ya están los videojuegos.
-¿Cuándo comenzó a trabajar para los más jóvenes?
-Empecé en el mundo de la música, los niños llegaron más tarde. Escribí canciones de todo tipo. Tengo diez discos grabados con música de todo tipo escrita por mí: canción española, tango...
-¿Alguna sintonía famosa con su firma?
-(Ríe) Me parecía que muchos anuncios utilizaban pedazos de mis propias canciones. Más tarde vi las liquidaciones de la SGAE y comprobé que realmente eran verdad. Hay una canción mía, «¿Qué tienes, madre?», de las primeras que escribí: todos los años la ponen las radios en el Día de la Madre, y se sigue pidiendo muchísimo. Me llama la atención que después de tanto tiempo siga estando ahí.
TEXTO: EVARISTO AMADO FOTO: DÍAZ JAPÓN



