ROBERTO PÉREZ. SERVICIO ESPECIAL
NUEVA YORK. Durante los últimos años han surgido en varios países bancos de leche materna, que se abastecen de las donaciones realizadas por madres. Estas actividades son sin ánimo de lucro, pero una empresa estadounidense ha visto oportunidades de negocio en esta actividad y se ha decidido a recoger donaciones de leche materna, tratarla y comercializarla. Según los planes que ha hecho públicos, en principio sólo tiene pensado vendérsela a hospitales para el tratamiento de bebés prematuros, pero también reconoce que las posibilidades de futuro son más amplias.
La empresa se llama Prolacta y está en California. Su promotora, Elena Medo, la fundó en 1999 y desde entonces intenta poner en marcha su idea de negocio. Hasta ahora le ha faltado el capital necesario, pero este escollo ya lo ha resuelto. Y es que otros inversores privados también están convencidos de las oportunidades de negocio que ofrece la comercialización de leche humana. El espaldarazo le ha llegado a Elena Medo de la mano de Draper Fisher Juvertson, una destacada compañía de capital inversión radicada en Silicon Valley, que ha decidido aportar al proyecto la nada despreciable cifra de cuatro millones de dólares, unos 3,2 millones de euros.
Los bancos temen perder donantes
El anuncio de Prolacta resulta novedoso, aunque también va acompañado de cierta discusión. De una parte, porque este proyecto empresarial con fines lucrativos llega después de varios años de funcionamiento de bancos de leche materna en Estados Unidos con carácter altruista. En este país funcionan actualmente nueve bancos de leche humana y algunos temen que puedan perder a sus donantes, o por lo menos a un número significativo de ellas, porque les resulte más atractivo colaborar con una empresa privada que les va a pagar por ello.
Otro punto de discusión es si el tratamiento de la leche materna que va a hacer Prolacta para poder comercializarla va a conservar sus propiedades distintivas. Un estudio realizado recientemente indica que la pasteurización altera las condiciones de la leche y que reduce la riqueza que la hace especialmente idónea para la alimentación de los bebés.
Estudios científicos
A pesar de la actividad de los ocho bancos de leche materna que funcionan en la actualidad en Estados Unidos, su oferta es limitada, así que a la mayor parte de los bebés que reciben este aporte alimenticio en los hospitales se les proporciona un compuesto fabricado específicamente para ello. El doctor neoyorquino Richard Schanler ha realizado un estudio entre 234 bebés para comparar las ventajas entre dar a los recién nacidos leche materna donada o la fórmula sustitutiva que se utiliza generalmente en los hospitales. Según este trabajo, cuyas conclusiones fueron publicadas hace unos días en la revista «Pediatrics», no hay sustanciales diferencias entre los beneficios que se obtienen con uno y otro tipos de alimentación.
En cualquier caso, desde Prolacta insisten en que las ventajas sí son importantes y defienden la comercialización que van a poner en marcha. Para ello van a utilizar también la red hospitalaria del país. A los centros que colaboren con esta firma, la empresa les pagará según el volumen de leche que le envíen y les facilitará las neveras, cajas especializadas con control de temperatura para el transporte y el sistema informático necesario para gestionar estas operaciones. Los hospitales que participen en esta iniciativa deberán encargarse de contratar y de examinar a las donantes y la empresa Prolacta se compromete a realizar campañas para la captación de mujeres dispuestas a entregar su leche.
Esta empresa californiana asegura que tiene capacidad para procesar cada año el equivalente a la leche con la que alimentar a 100.000 bebés durante dos meses. Prevé comercializar dos tipos de leche, una normal y otra con mayor contenido graso, para los recién nacidos que precisen de un aporte alimenticio extra.
Desde la empresa californiana se afirma que, en principio, sólo venderán la leche a hospitales y para bebés prematuros. Pero esta compañía ya trabaja para ampliar en el futuro el segmento de mercado. Aseguran que la leche materna también resulta beneficiosa para el tratamiento de niños con otras patologías como las coronarias.
La obtención de leche materna donada para su utilización no lucrativa es una fórmula que también funciona en España desde hace algunos años, pero de forma restringida. El único banco de leche materna español se encuentra en Baleares. Lo puso en marcha y gestiona de forma altruista la Fundación Banco de Sangre y Tejidos de las Islas Baleares, que se fundó en 1998 y que en julio de 2001 decidió crear también una sección específica para recoger y distribuir leche materna de donantes.
Una práctica que viene de antiguo
En realidad, la esencia de esta práctica se ha mantenido desde muy antiguo. Es lo mismo que hacían las conocidas como «madres de leche», algo que existió en no pocas localidades españolas hasta avanzado el siglo XX. Eran mujeres a las que recurrían otras madres para que les dieran el pecho a sus hijos, porque ellas no podían dárselo o porque preferían que lo hicieran otras. La diferencia es que ahora, en vez de dar directamente el pecho al bebé de otra madre, las donantes ceden su leche a una entidad, lo que conlleva unos controles previos y garantías analíticas.
En principio, puede ser donante cualquier madre que se encuentre dando el pecho. Eso sí, se excluye a aquellas mujeres que puedan poner en riesgo a los bebés porque sean fumadoras, estén tomando ciertos medicamentos o drogas, consuman alcohol o padezcan enfermedades crónicas o infecciosas. También se descarta a aquéllas que hayan practicado actividades de riesgo y puedan contraer enfermedades de transmisión sexual.



