N. RAMÍREZ DE CASTRO
MADRID. El futuro de muchos tratamientos del corazón pasa por la utilización de células madre para intentar reparar este órgano vital. Pero qué tipo de células, en qué proporción y cómo deben aplicarse es aún una incógnita que se empeñan en despejar cardiólogos en todo el mundo. Ayer cirujanos y hematólogos del Hospital La Princesa de Madrid presentaron una nueva variante de terapia celular para mejorar los resultados de otras técnicas.
Por primera vez en Europa, este grupo implantó a dos enfermos con el corazón muy dañado células madre de la médula ósea con láser. El objetivo es combinar los beneficios de las dos intervenciones. Sólo se han realizado experiencias similares en China y Egipto en cinco enfermos y con buenos resultados.
Los pacientes, una mujer de 68 años y un varón de 59, padecían una cardiopatía isquémica severa. Sufrían frecuentes anginas de pecho que les impedían desenvolverse en su actividad diaria. Entre ingresos y reingresos hospitalarios intentaban mantenerse con vida con un «cóctel» de fármacos que superaban las 17 pastillas diarias, «sin ninguna expectativa de mejora», explicó Juan Duarte, jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca de La Princesa.
Tratamiento poco agresivo
En el paciente de menos edad ya habían fracasado tres de los cuatro puentes quirúrgicos («by pass») que habían irrigado su corazón durante los últimos ocho años y no había más alternativas de tratamiento. En la mujer de 68 años, era su deteriorado estado de salud lo que decidió a sus médicos a no intentar una cirugía agresiva para mejorar su estado.
La opción que se les ofreció a ambos fue un implante de células madre para intentar regenerar el tejido cardíaco, como ya hacen de forma experimental en otros hospitales. Aunque en esta ocasión hubo una diferencia importante. Los cirujanos combinaron dos técnicas que por sí mismas podrían mejorar el estado del corazón.
A los enfermos no sólo se les inyectó células madre de su médula ósea, sino que también se les realizó varias perforaciones con láser en el corazón. Con estos orificios o canales se busca promover la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejorar el aporte de sangre al corazón para reducir la angina de pecho. Las células madre completan el tratamiento, al favorecer la regeneración del tejido cardiaco muerto. Ninguno de los dos procedimientos supone «manipular mucho el corazón» y se pueden aplicar a enfermos delicados y personas que incluso han sido previamente operadas en otras cirugías cardiacas, explicó Guillermo Reyes, el cardiólogo responsable de la intervención.
Una incisión de 10 centímetros
La cirugía se prolongó durante una hora y media. En ese tiempo se extrajo la médula ósea, se aislaron y purificaron las células madre necesarias y se realizaron las dos intervenciones en el corazón. Bastó una incisión de unos 10 centímetros entre la cuarta y la quinta costilla para introducir la sonda láser en el corazón.
Tras realizar las perforaciones con el láser, los cirujanos depositaron entre 2.500 y 3.000 millones de células. Lo hicieron en los bordes de los orificios, «porque en los tejidos inflamados las células madre se adaptan y anidan mejor», aclaró Guillermo Reyes. En la intervención colaboró también el cirujano cardiaco estadounidense, Keith Allen.
Una de las ventajas del procedimiento es que las células madre utilizadas no necesitaron un cultivo específico. Con lo que todo el proceso, desde la extracción a la implantación, se realizó en el mismo acto quirúrgico, detalló Adrián Alegre, jefe del servicio de Hematología.
Proyecto europeo
Los enfermos están en buen estado, aunque habrá que esperar entre tres y seis meses para saber si este sofisticado tratamiento ha funcionado. «No buscamos que puedan hacer carreras, pero sí que mejoren su calidad de vida y realicen cosas tan sencillas como salir de su casa para comprar el periódico». El equipo de La Princesa tiene ya otros enfermos candidatos para someterse a esta intervención. El estado de los nuevos pacientes operados se comparará con los enfermos a los que hace tres años se les practicó la cirugía en ese mismo centro sólo con láser. Así se podrá saber si la inyección de células madre mejora la acción del láser.
Las intervenciones realizadas en el hospital madrileño se enmarcan dentro de un proyecto internacional de terapia celular que se perfile como una alternativa para el 12-15% de pacientes que no pueden beneficiarse de otros tratamientos.



