TEHERÁN. Irán anunció ayer su decisión de reanudar «parte» de sus actividades nucleares, desafiando la advertencia de los países europeos, que afirman estar dispuestos a denunciar a Teherán ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde se establecerían las sanciones. En la actualidad, sólo Estados Unidos mantiene ese régimen de castigo contra el país de los ayatolás.
«La República Islámica reanudará parte de sus actividades nucleares en un futuro próximo», declaró ayer Hasan Rohani, negociador jefe del programa nuclear iraní, que no dio más precisiones sobre el asunto. «Seguimos discutiendo el momento y las condiciones» de dicha reanudación, dijo el responsable iraní, que explicó que «la continuidad de las negociaciones (con la Unión Europea y con el Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA) con el formato actual ya no nos es posible».
En un sentido similar se manifestó el presidente iraní, Mohamed Jatamí, que aseguró en Malasia, donde está de viaje oficial, que las negociaciones entre su país y los tres Estados europeos que actúan de mediadores -Reino Unido, Alemania y Francia- deberían ser «más serias», según informa la agencia oficial iraní Irna.
Jatamí reafirmó la tesis oficial de que su país no está interesado en fabricar armas atómicas, como dice el Gobierno de EE.UU., pero que le asiste el «derecho legal, religioso y lógico de poder tener acceso a la tecnología nuclear».
Pactos a varias bandas
Las amenazas iraníes llegan un día después de que responsables de la Unión Europea enviaran una carta a Teherán en la que advertían de que romperían las negociaciones si Irán reactiva su programa nuclear, y que llevarían el caso ante la ONU. La notificación de que se reanuda el programa nuclear supondría por tanto que Teherán rompe oficialmente el acuerdo previo al inicio de las negociaciones con los representantes europeos, cuando el régimen persa se comprometió a suspender todas sus actividades nucleares, pese a que siempre ha sostenido que sólo buscaban un uso civil: generar energía eléctrica.
Según la misiva de los responsables europeos, si Teherán retoma sus actividades nucleares, la UE se sumaría a la estrategia de Estados Unidos, que pretende denunciar el caso ante la ONU para que sancione a Irán. Washington y la UE acordaron que Estados Unidos aceptara la negociación de la «troika» europea con las autoridades de Teherán, para buscar una solución al problema nuclear iraní. A cambio de la aquiescencia norteamericana de no tomar ninguna iniciativa de castigo contra Irán, los gobiernos europeos se comprometían ante Washington a impulsar una denuncia ante el Consejo de Seguridad en el caso que Teherán reanudase finalmente sus actividades nucleares.
En ese caso, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría decidir entonces la imposición de sanciones políticas y económicas contra Teherán.
EE.UU. y la UE se muestran preocupados por el hecho de que el régimen de Teherán pueda fabricar armamento nuclear, algo que le convertiría en la primera potencia atómica islámica del área, con las consecuencias que esa situación podría provocar en los vecinos, en particular Israel,
Irán acordó con la UE, en noviembre del año pasado, suspender «temporalmente» sus actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio para iniciar las negociaciones, en las que los europeos estaban dispuestos a ofrecer incentivos económicos y comerciales a Teherán a cambio de la renuncia definitiva al programa nuclear. Sin embargo, las negociaciones empezaron a estancarse en las últimas semanas, e Irán amenazó varias veces con interrumpirlas si no se producían avances.
El aumento de la tensión entre Teherán y la comunidad internacional llega a poco más de un mes de que se celebren elecciones presidenciales en Irán.Según los analistas, esa cita con las urnas no va a cambiar esencialmente la situación. Lo más probable es que el sucesor del reformista presidente Jatamí sea un candidato fundamentalista, o en todo caso más integrista que el actual jefe del Gobierno. Y de ahí que el líder supremo de Irán, el gran ayatolá Ali Jamenei, asegurara el pasado 2 de mayo, que la estrategia nuclear iraní no va a cambiar tras las elecciones presidenciales del próximo 17 de junio.
Facilidades
«Sea quien sea el nuevo presidente, no querrá, ni la nación tampoco se lo permitirá, tomar ninguna decisión en contra de los intereses del pueblo», dijo el sucesor de Jomeini.
Según trascendió ayer en Viena en medios allegados al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, dependiente de la ONU), la «troika» europea también ofreció en su misiva de la víspera a Irán, suscrita asimismo por el máximo responsable de la diplomacia europea, Javier Solana, la celebración de nuevas conversaciones «en dos semanas» con el objetivo de desactivar la situación crítica en torno a la cuestión nuclear.
Sin embargo, Rohani, el jefe negociador iraní, subrayó ayer que las conversaciones con Alemania, Francia y Gran Bretaña «definitivamente no pueden continuar en las condiciones actuales». Rohani reiteró que la futura reanudación, parcial, del enriquecimiento de uranio en la planta de Isfahán «está programada», pero precisó que aún no se ha fijado ninguna fecha para ella.



