MILAGROS ASENJO
MADRID. Tras la tormenta provocada por el proyecto de reforma de los estudios de Ingeniería, remitido por el Ministerio de Educación a la Subcomisión de Enseñanzas Técnicas (encargada de canalizar el proceso de modificación de estos estudios e integrada por los rectores del área de estas enseñanzas bajo al presidencia de Federico Gutiérrez Solana, de la Universidad de Cantabria), el Gobierno ha rectificado y ayer decidió retirar el borrador.
Éste, en opinión de los ingenieros superiores, devaluaba estos estudios y ponía en peligro la convergencia dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que entrará en vigor en 2010.
En lugar del texto retirado, el Ministerio propuso -a instancias de los rectores y ante la polémica suscitada- otro sensiblemente más reducido, que fue aprobado por unanimidad y del que han desaparecido las menciones más conflictivas.
Aprobada por unanimidad
En la nueva propuesta, que fue aprobada por unanimidad, se concreta que la nueva estructura de los estudios técnicos tendrá en cuenta los contenidos formativos tanto de las carreras técnicas como en las superiores en relación con las atribuciones profesionales (las que delimitan el ámbito del ejercicio profesional) y que para ello no será necesaria, como determinaba el extinto proyecto, una ley específica.
Ahora queda por definir cómo se vincularán las competencias del Grado y del Máster a las atribuciones, pero en la práctica se considera que las atribuciones de las actuales ingenierías superiores residirán en el Máster, mientras que en el Grado permanecerán las del resto de los estudios.
Las universidades tendrán que definir la formación que deberán tener los ingenieros para obtener sus atribuciones profesionales. Para ello, podrán tomar como referencia las directrices ya existentes, así como los contenidos de los «libros blancos» de la Agencia de Evaluación (Aneca).
Esto significa que las directrices ya existentes que definen los conocimientos que conducen a unas determinadas atribuciones profesionales podrán seguir usándose.
El secretario de Estado de Universidades, Miguel Ángel Quintanilla, recalcó tras la sesión celebrada en el Consejo de Coordinación Universitaria que «la nueva situación no afectará a los actuales titulados» ya que «seguirán teniendo las mismas atribuciones y todos aquellos que quieran ver reconocida su formación como grado o como máster podrán hacerlo en las condiciones que se establezcan».
Con todo, advirtió de que «el Gobierno nunca ha propuesto ni se ha planteado eliminar ningún título de Ingeniería ni reducir las titulaciones».
Aseguró que tan sólo se pretende «propiciar diseños que permitan mejorar la formación de todos los ingenieros y nuestra capacidad competitiva en Europa y en todo el mundo», porque -concluyó Quintanilla- «no estamos cambiando el sistema de competencias profesionales, sino que estamos mejorando la formación de los profesionales».
Asimismo, ha desaparecido del documento anulando la referencia a que el Grado englobará las actuales diplomaturas (tres años) y licenciaturas (cinco años) o ingenierías técnicas (tres años) y superiores (cinco años).
Únicamente se dice que el nuevo sistema sustituye al antiguo, sin detenerse en detalles. Este apartado había generado también numerosas protestas por entender que encerraba la desaparición de las ingenierías superiores y que las carreras de tres años se equiparaban con las de cinco.
Tras al sesión de ayer, tanto los rectores como los representantes de los colegios profesionales expresaron su satisfacción y su confianza en que el proceso culmine de manera satisfactoria para todos.
Se da la circunstancia de que el Ministerio debió dar marcha atrás sobre sus previsiones iniciales con respecto al listado oficial de títulos que la nueva ley de Universidades (LOU), que ha sido sustituido por un registro de centros y estudios.
Proceso de Bolonia
La reestructuración del sistema universitario para ajustarlo a las exigencias de la Declaración de Bolonia, suscrita por 40 países europeos y que sirve de hilo conductor al EEES, establece tres niveles de formación: Grado (cuatro años), Máster (uno o dos años) y Doctorado (duración sin límite establecido).
La unidad de cuenta será el crédito europeo que se compondrá de entre 25 y 30 horas teórico-prácticas. El sistema concede gran importancia a la participación activa del alumno y a los trabajos prácticos.
El Espacio Europeo no impone sistemas idénticos en todos los países, sino equivalentes, para poder afrontar la convergencia de títulos y la libre circulación de profesionales en igualdad de oportunidades.
Es intención del Gobierno que el próximo curso comiencen a impartirse algunas titulaciones de acuerdo con el nuevo modelo. Antes deberán aprobarse los correspondientes decretos que modifican la normativa sobre Grado y Posgrado y los que se refieren a las directrices de las enseñanzas.
Todas las carreras de la misma área de conocimiento tendrán 60 créditos lectivos comunes a elegir de un grupo de materias cuyo listado previo ya se conoce y debe ser ratificado en el Consejo de Coordinación Universitaria.



