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Julio Alonso, maestro de periodistas

Julio Alonso _ PeriodistaALFONSO ARMADAEn «Visión. Blog sobre periodismo», todavía vibran las palabras escritas el 7 de febrero de 2009, publicadas exactamente a las 13:37. Fue seguramente lo último

Actualizado 13/03/2009 - 03:03:14
Julio Alonso _ Periodista
ALFONSO ARMADA
En «Visión. Blog sobre periodismo», todavía vibran las palabras escritas el 7 de febrero de 2009, publicadas exactamente a las 13:37. Fue seguramente lo último que escribió Julio Alonso, maestro de periodistas, a quien la muerte tuvo la desfachatez de arrebatárnoslo ayer, a los 69 años recién cumplidos, demasiado joven para dejar de enseñarnos a ser mejores: como personas, como contadores de historias verdaderas, porque Julio era la estampa viva de lo que predicó Ryszard Kapuscinski: este oficio no es para cínicos. Pese a todas las apariencias. Los que le recordaremos mientras vivamos lo sabemos sin la menor sombra de duda. «Juan Varela cree que aún no ha llegado el momento de parar las rotativas. «Los diarios son la mejor campaña de posicionamiento y promoción para los medios informativos digitales.Todavía valen la pena porque por un tiempo seguirán siendo también una buena fuente de influencia e ingresos»», escribe en sublog. La nota consta de siete consejos para esperar y uno para no hacerlo, que dice así: «No esperen para reinventarse y a tomar decisiones estructurales, porque el mercado, la audiencia y la tecnología tampoco tienen paciencia y la crisis acelera problemas que la prensa y los medios informativos tenían hace tiempo». En este tiempo de desguace de rotativas y redacciones, las palabras de Varela que Julio aproximó a sus ascuas son toda una invocación a hacer las cosas bien.
Fue mi primer contacto con «El País», mi primer gran maestro en el mundo del periodismo real: después de lo que había aprendido en la facultad, primero un curso de aprendizaje diseñado por el propio Julio, después tres meses de prácticas de fin de carrera que, con el tiempo, y dos años en Ediciones El País, acabaron llevándome al periódico que (entonces) cifraba todos mis deseos.Julio Alonso había sido, junto a otros, como el genio alemán Reinhard Gade, quien cuajó un diseño impecable que hizo escuela. Autor también del primer «Libro de Estilo» que leíamos como una biblia laica, y de la formación, con aquellos prehistóricos ordenadores Atex con los que tanto disfrutamos, su humor y su finura no eran sino el mejor trasunto de una elegancia y un estilo, una manera de ser y parecer que le mantuvo terso contra viento y marea hasta el final, en que perdió su íntima guerra contra el cáncer al que había derrotado en muchasbatallas.
Queremos tanto a Julio no es una frase hecha para uso de los que nos quedamos con la perplejidad de quienes si se resignan es porque no hay forma de negar lo irreparable. Nacido en Granada, empezó su vida en los periódicos en la sección de internacional del diario «El Alcázar», antes de que fuera entregado a los cancerberos más recalcitrantes del franquismo. Siguió aprendiendo y dejando buen sabor de boca en «Nuevo Diario», Europa Press, «Pueblo», «Nivel», Televisión Española y ABC, casi siempre en internacional, una devoción que acaso influyó de forma decisiva para que «El País» se atreviera a arrancar sus páginas hablando del mundo y bajo una campaña de promoción que todavía retumba en quienes esperamos que el periodismo enseñe y sirva de mapa de carreteras: «Las noticias internacionales no se entienden».No dejé de tratarle nunca y no sólo porque por azares del destino nos convertimos en parientes lejanos. Echarle de menos es inevitable. Como querer abrazarle una vez más y sentir dolor por sus dedos despellejados por la quimioterapia. Adiós, querido Julio.
Julio Alonso, amigo
Se nos fue esta noche, no ha sido una sorpresa, lo esperábamos, aunque siempre quedaba una esperanza. El domingo al mediodía, agotado en la cama del hospital, me decía que enseguida se iba a recuperar, que le faltaban unos detalles para cerrar el próximo número de «Cuadernos de Periodistas» y que luego nos poníamos con el próximo.
Tenía el periodismo en la sangre y en el corazón, y se va con el periodismo en la cabeza y en los sentimientos. Gran periodista y mejor compañero y persona. Un hombre de bien, inquieto y en permanente renovación, preocupado por la innovación y el futuro.
Me quedo con el sentimiento de que su fortaleza interior le ha regalado cinco años que los médicos no le prestaban. Lo hemos disfrutado su familia y sus amigos. Hace un mes andaba entre trenes de Madrid a Sevilla y vuelta para atender a sus amigos del Grupo Joly, a los que ha aconsejado estos años. Y estos días andaba preocupado con el cierre de «Cuadernos», esa modesta publicación nuestra que inventamos juntos, más él que yo, y a la que ha trasladado su espíritu moderno y abierto.
Julio Alonso fue uno de los fundamentales en la creación de «El País»; aquello no fue solo cosa de dos, hubo más cabezas y más talento. Y en la lista más corta de creadores no puede faltar Julio Argamasa en la redacción, coordinador y artífice del primer libro de estilo, que fue obra colectiva con Julio como intérprete. Aquel libro de estilo fue esencial para el éxito periodístico del diario, como el olvido del mismo conduce a extravíos.
Pero Julio es mucho más que unos años en «El País». Tuvo vida propia antes y después, la ha tenido hasta el último suspiro, por talento y por talante.
Deja amigos y deudos en la familia periodística, en «ABC» y Vocento, en «El País», en La Estrella Digital, en el Grupo Joly y en nuestra Asociación, que hoy está de luto, triste y nostálgica porque hoy somos más pobres.
Fernando GONZÁLEZ URBANEJA
Presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid
ABC
Julio Alonso
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