MADRID. Colm Tóibín es un irlandés pequeño, de rasgos duros y mirada amable. Conoce nuestro país a fondo (Camino de Santiago, Madrid, Barcelona...) por lo que habla un castellano perfecto, eso sí, con un simpático acento inglés. Es novelista y ensayista, labor por la cual fue premiado en 1995 con el Premio E. M. Foster de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Tóibín acaba de presentar en España su último libro, «El amor en tiempos oscuros». Esta obra nace de la necesidad de encontrar referentes culturales, apoyo espiritual. Especialmente en los libros, porque en ellos «te encuentras con el autor directamente, sin intermediarios, sólo tu y él». Por esto ha investigado en las vidas, y obras, de Oscar Wilde, Thomas Mann o Pedro Almodóvar. Son personas a las que admira y con los que comparte rasgos comunes. «Este es un libro sobre gente que lo pasó mal, que tuvo que encubrir sus sentimientos sexuales y algunos son huérfanos, como yo». Historias de arte en tiempos difíciles.
«Todos son importantes para mí -confiesa- pero hay dos que siento todavía más cercanos: James Baldwin y Elizabeth Bishop». Esto, aclara Tóibín, es porque ambos «tuvieron que reconciliar su fuertes sentimientos familiares con sus inclinaciones homosexuales». Así se sumerge en sus personalidades, en sus obras, en sus cartas, «leyendo entre líneas, sintiendo lo que late por debajo de todo lo que lees».
En cierto sentido esta obra es un viaje por la historia social. Según avanzamos en la lectura y dejamos el siglo XIX de Wilde adentrándonos en el siglo XX de Francis Bacon, hasta el siglo XXI de Almodóvar.Es un libro por el que se puede caminar desde la oscuridad a la luz. Desde la crudeza hasta la diversión de verse en una fiesta en la casa de Elena Benarroch con personas tan dispares como Martirio, Jean Paul Gaultier o Carmen Martínez Bordiú. Como Chavela Vargas e Isabel Preysler, «para mí era tan divertido verlas juntas, sentadas, charlando todo el tiempo... y yo me preguntaba: ¿de qué narices estarán hablando?». Historias de tiempos en los que la homosexualidad debía ser reprimida a días más tolerantes. Pero, sobretodo, esta obra habla del amor. ¿Son tiempos oscuros para el amor? Tóibín está convencido de que «no, desde luego que no, ni siquiera un poco oscuros».


