La Policía atribuye a un «comando» de ETA el robo de 2.000 litros de nitrometano (sustancia que puede ser utilizado como potenciador de explosivo), perpetrado este miércoles en una empresa de productos químicos situada cerca de la ciudad francesa de Saint Eti_nne, en el departamento del Loira. Expertos antiterroristas alertan de la posibilidad de que detrás de esta «ETA un tanto chapucera», que ha cometido numerosos fallos en la ofensiva lanzada tras la ruptura de la tregua, se esté gestando otra «ETA más profesional», diseñada para actuar a medio plazo con medios más destructivos y letales.
El asalto fue perpetrado sobre las seis de la tarde por dos hombres y dos mujeres encapuchados, que, armados con pistolas, no tuvieron dificultad para reducir al director de la empresa Labema, la única persona que en ese momento se encontraba en las instalaciones, a quien con una de las armas le llegaron a apuntar en la sien.
Fórmulas químicas
Tras maniatarle, los terroristas, que iban provistos de guantes para no dejar huellas, intentaron apoderarse de cuatro recipientes de nitrometano puro, de 200 kilos cada uno. Pero tuvieron que desistir ante la imposibilidad de moverlos. Entonces optaron por llevarse 400 bidones de nitrometano diluido, de 5 litros cada uno, lo que supone un total de 2.000 litros, así como dos ordenadores que almacenan, entre otro tipo de documentación, diversas fórmulas químicas. Los supuestos etarras cargaron todo el material sustraído en dos furgonetas de la empresa, utilizadas para huir, y que ahora busca la Policía. Los responsables de la factoría han valorado en unos 20.000 euros el botín.
Desde el primer momento, sin descartar por completo otras hipótesis -delincuencia común, piratería industrial-, las mayores sospechas recayeron sobre ETA como autora del asalto. Se trataría del décimo segundo robo cometido por la banda terrorista en Francia en los últimos ocho años, pese a que tras los asaltos a los polvorines de Plévin y Grenoble, allá por 1999, las autoridades de París se comprometieron a reforzar la vigilancia en instalaciones que podrían estar en el punto de mira de los ladrones etarras.
Desde hace años, la banda ETA dispone de, al menos, un «comando» especializado en asaltos para sustraer no sólo material susceptible de ser utilizado en la elaboración de explosivo, sino también documentos de identidad vírgenes para falsificarlos, troqueladoras y placas de matrícula. Sus integrantes se han ido renovando, ya que algunos de ellos han sido detenidos.
El robo de nitrometano ha vuelto a hacer saltar todas las alarmas entre los responsables de la lucha antiterrorista, en un momento en el que se tienen sobradas pruebas de que ETA está experimentando con explosivos cada vez más potentes. Así, por ejemplo, en el atentado de Barajas que causó siniestro total en la Terminal 4, los etarras utilizaron cierta cantidad de hexógeno para potenciar el efecto de los 200 kilos de amonal.
Recientemente, la banda robó en Francia más de 40 kilos de pastillas incendiarias con la pretensión, se sospecha, de extraer hexógeno. Este potenciador fue utilizado por los terroristas que hace años destruyeron varios edificios en Moscú.
Una elevada cantidad de nitrometano fue incautado el pasado 13 de julio a los etarras Iker Mendizábal y José Juan García, detenidos en Angulema (Francia). Los investigadores creen que en el momento de su arresto, Mendizábal y García iban a entregar el material a otros dos etarras, que serían los encargados de conducirlo a alguna fábrica de bombas que ETA tendría, probablemente, en algún punto del sur de Francia y cuya localización es uno de los objetivos prioritarios de las Fuerzas de Seguridad.
Se da la circunstancia de que una cantidad de nitrometano fue utilizada por Timothy McVeigh para confeccionar la bomba que hizo estallar el 19 de abril de 1995 contra un edificio federal de la ciudad norteamericana de Oklahoma. Lo que fue el mayor atentado perpetrado en Estados Unidos hasta el 11 de septiembre de 2001 arrojó un balance de 168 muertos y 500 heridos.
Entre los componentes de aquel potente artefacto utilizado por McVeigh para perpetrar su matanza figuraba también el nitrato amónico, otra sustancia que en los últimos años emplea ETA. Sin ir más lejos, el pasado 21 de junio, la Guardia Civil localizó en Ayamonte (Huelva) un coche de ETA en cuyo interior había 115 kilos de nitrato amónico y 15 de polvo de aluminio. Ambos productos habían sido robados por la banda precisamente en asaltos perpetrados en Francia.
En alguna ocasión también se ha detectado la utilización de nitrometano por parte de grupos de Al Qaida e Hizbolá.
Medios letales
Expertos antiterroristas advierten de que, detrás de esta «ETA en cierta forma chapucera», integrada por pistoleros de última generación que han cometido numerosos fallos en la ofensiva lanzada tras la ruptura de la tregua, se está gestando una «ETA más profesional», diseñada para utilizar a medio plazo material cada vez más destructivo y letal, si su estrategia se lo aconseja. Los etarras Tomás Elgorriaga, ingeniero de telecomunicaciones, y Eneko Gogeaskoetxea aparacen como los siniestros diseñadores de estos artilugios cada vez más mortíferos.



