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La cofradía del humor llora sin consuelo a su genial hermano lobo, Chumy Chúmez

Deja huérfano el humor y un libro inédito en el testamento: «Vida de Maketo», donde evoca sus felices años donostiarras y cómo después el nacionalismo le empujó a ser «foráneo» de su propia tierra

Actualizado 12/04/2003 - 23:53:40
Marcel, hijo del humorista, llega al tanatorio acompañado de dos sobrinas y otros familiares. JULIÁN DE DOMINGO
Marcel, hijo del humorista, llega al tanatorio acompañado de dos sobrinas y otros familiares. JULIÁN DE DOMINGO
MADRID. Como su hermano lobo Manolo Summers, Chumy Chúmez murió en la misma cama del hospital. Ironías del más acá. Pidió papel y lápiz y dibujó hasta el final. Sólo pudo con el genial hipocondriaco una cruel enfermedad. La muerte nos ha golpeado en el alma. Su última viñeta la publica este domingo «El Semanal», suplemento del Grupo Correo Prensa Española. En ella aparece el ángel de la guarda de Chumy y un carrito de bebé en medio de una explosión en la que se oye: «Papá, papá, como sigas permitiendo estas barbaridades no irás al cielo».
Como su hermano lobo Máximo, todos creíamos que el anuncio de su muerte era un ardid, un exorcismo, una treta más de este tipo genial para ser inmortal. ¿Cómo iba a consentir Chumy morirse y perderse su propio entierro? Impensable en un optimista parcial. Ahora, admite Máximo, sabemos que hasta los aprensivos se mueren, «pero no nos libraremos de él». Cuando le dieron el premio Internacional Quevedos, su hermano lobo Cándido escribía en ABC que Chumy empalma con el estilo anatómico de un caricaturista de principios de siglo apodado Esqueletomaquia, «un genial sepulturero del lápiz que hacía la caricatura de los esqueletos, aunque las calaveras de Chumy son más tiernas».
Esa ternura y su deliciosa timidez eran glosadas ayer por las innumerables personas que acudieron al tanatorio a darle un emotivo hasta luego al maestro del humor que seguirá aferrado a la vida en un cielo que llovió lágrimas de desconsuelo. Aunque arriba no han podido esperar («¡mal rollo debe haber por allí como para que se lleven a Chumy a que les alegre el paraíso!», comentaba un devoto de la legión del humorista), la puerta, sin duda, se la abrirá Manolo Summers. Y tal vez, los dos vuelvan a meterse de polizones en los coches de policía neoyorquinos para visitar Harlem. O a lo mejor prosiguen con sus clases de bulerías y fandanguillos, allá arriba, como recordaba un amigo de ambos, Juan y Medio. El hijo de Manolo Summers, David, estaba destrozado y desconcertado: «Estoy muy triste porque no sabía que estuviera tan mal y que fuera tan rápido. Pero me alegro por mi padre que volverá a estar con su hermano». Ironías del más allá.
Lloran los lápices, resquebrajados
En la última entrevista concedida en vida, a Trinidad de León-Sotelo en ABC, Chumy definía a la perfección cuál es el papel de un humorista en un periódico: «Creo que las esquelas sirven para que unos rían y otros lloren». Pero con su esquela, España entera llora. Lloraba su hijo, Marcel, destrozado recién aterrizado de Estados Unidos, y su nieto Owen, de cuatro años, que se ha quedado allí. Lloraba su familia. Lloraba ayer sin consuelo Antonio Mingote en Málaga y lloraba Alfonso Ussía en Sevilla. Lloraban los lápices, resquebrajados, rotos. Lloraban Martinmorales, Mena, Peridis, Forges, Palomino... en el tanatorio. Lloraba San Sebastián. Lloraban los actores. Lloraban los periodistas. Lloraban los humoristas (Moncho Borrajo cree que «Dios debe estar montando una juerga o haciendo una colección cultural ahí arriba para llevarse a Tamayo, Ynduráin, Úrculo, Terenci, Oteiza y ahora Chumy en dos semanas»). Tras ser incinerado hoy en La Almudena, una parte de sus cenizas descansarán en el panteón familiar de San Sebastián y otra en Cascais, costa portuguesa.
Los cofrades del buen humor dibujaban en el velatorio la última viñeta de Chumy. Para Peridis, la muerte del genio del humor negro «es una catástrofe, porque, como él decía, en nuestro gremio, los humoristas se pueden contar con los dedos de una oreja. Detrás de sus viñetas había mucho significado. Con «Hermano Lobo» consiguió facilitar la Transición desmontando los mitos del franquismo». José Oneto, Julián Santamaría, Saturnino Álvarez, Miguel Ángel Gozalo, María Isabel Hernando, Antonio Mercero... El desfile de amigos no cesaba. Forges confesaba que aprendió a escribir humor con hache gracias a Chumy: «Estoy en esto por él. Me editó, publicó, ayudó y me regañó. Un ser maravilloso. Antonio Mingote es el mejor dibujante de todos nosotros; Chumy, el mejor pintor».
Telegrama de los Reyes y el Príncipe
Sus Majestades los Reyes y el Príncipe de Asturias enviaron sendos telegramas de pésame a la familia de Chumy Chúmez, en donde expresan «la lucidez y el sentido del humor del que han gozado generaciones de españoles». La ministra de Cultura, Pilar del Castillo, definía al creador como «un extraordinario humorista y preclarísimo testigo de la sociedad y de la Historia»
Y Máximo resumía en un axioma perfecto el perfecto humor de Chumy: «La inteligencia y el ingenio se dan en Chumy en porcentajes absolutos. De tal modo que en un chiste de Chumy hay un cien por cien de inteligencia y un cien por cien de ingenio: o sea, un doscientos por cien de prodigio, que, si en la aritmética es suma improbable, en el arte es síntesis posible: ejemplo, Chumy Chúmez». Loado sea Chumy.
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