
JAIME GARCÍA La socialista Carmen Montón, a la derecha, acompañada por sus socios de ayer, Gaspar Llamazares (IU) y Joan Tardá (ERC)
El PSOE, con el apoyo casi fuera de tiempo del PNV, consiguió ayer que la Comisión de Igualdad del Congreso diera el visto bueno al dictamen del proyecto que amplía el aborto y que se debatirá y aprobará en el Pleno el próximo jueves.
Lo ocurrido ayer en la sala Cánovas cuesta trabajo de entender. ERC e IU querían que las menores abortaran sin informar y sin contar con la autorización paterna. El PNV exigía que fuera obligatorio el que los padres lo supieran. Aparentemente, dos posiciones enfrentadas. Irreconciliables. La una anulaba a la otra.
Sin embargo, a la salida de la reunión se había obrado el milagro. Joseba Agirretxea (PNV) casi lanzaba vítores mientras aseguraba que «se han aceptado nuestras reivindicaciones y se ha incluido la obligatoriedad de informar al menos a uno de los padres».
Igual pero distinto
Casi al tiempo, Joan Tardá (ERC) celebraba que «hemos conseguido que la ciudadana tenga en todo momento la primera y la última palabra» y que si no quiere sus padre no se enteren.
¿Quién mentía? Pues merced a los jeribeques que el PSOE es capaz de completar con tal de imponer el aborto libre, nadie. Todo se solucionó con la añadidura de lo que para el PNV es un supuesto de excepción «para aquellas menores que puedan alegar fundadamente que la comunicación a sus padres pueda suponerles un peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos o se produzca una situación de desarraigo o desamparo».
En la práctica, como señaló la diputada popular Sandra Moneo, «un coladero para que las menores aborten sin conocimiento paterno. Un atropello incomprensible a la patria potestad. Una ley que desprotege a los menores de edad y les priva del consejo y apoyo de sus familias».
Para Moneo noresulta difícil vaticinar lo que ocurrirá cuando esta norma sea definitivamente aprobada (hacia el mes de marzo): «En la Sanidad Pública van a proteger a las menores e informarán a los padres en casi todos los casos. Serán las clínicas privadas las que aceptarán cualquier excusa de la menor para abortar sin que lo sepan los padres. Se salvaguarda, como nos temíamos, el gran negocio de las clínicas».
En definitiva este jueves se aprobará un proyecto de ley que, además de abrir el aborto a las menores, liberará el aborto hasta la semana 14; que considera el aborto como un derecho de la mujer; que desprotege al no nacido; que no defiende la vida; que no incluye ninguna referencia al derecho a ser madre; que pretende adoctrinar a los niños desde los seis años con una asignatura de Educación Sexual; que obligará a impartir el aborto en las facultades de Medicina y Enfermería... Como resumió Moneo: «Un atropello brutal a la Constitución».



