LUIS AYLLÓN
CÓRDOBA. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pidió ayer a los musulmanes residentes en sociedades occidentales que tengan una mayor participación en la vida política y social de los países en los que viven.
En su calidad de presidente de la OSCE, Moratinos hizo pública una declaración tras la celebración en Córdoba de la Conferencia sobre intolerancia y discriminación hacia los musulmanes, en la que han participado representantes de 56 países. La polémica creada el día anterior por las declaraciones del secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, sobre el uso conjunto de la Mezquita-Catedral, no pesó sobre la última jornada.
En su declaración, Moratinos hizo hincapié en la necesidad del diálogo para fomentar la tolerancia y el respeto mutuos y subrayó que el terrorismo no debe ser identificado con el Islam y que «ningún acontecimiento o cuestión política puede justificar la intolerancia o discriminación hacia los musulmanes». Sin embargo, realizó un llamamiento a las comunidades musulmanas para que, en los países en los que residen, «participen en la vida política y social».
Sorprende, en cualquier caso, que en la declaración se destaque que los Estados participantes se comprometan a «recabar información y estadísticas fidedignas» sobre los actos de intolerancia con los musulmanes, algo que debería haber estado en la base de la convocatoria de la conferencia.
Con burka a la escuela
En la rueda de prensa final, por otra parte, Moratinos, al ser preguntado por el uso del velo en los colegios y sobre cuál sería la actitud del Gobierno si se planteara en España la pretensión de una alumna de ir con burka a la escuela (como en Italia), contestó que en nuestro país «no existe ese debate» y que «los problemas puntuales que se han presentado se han resuelto con diálogo».
El ministro de Justicia, mariano Fernández Bermejo, que al hablar de actitudes de islamofobia en su intervención. había aludido al antisemitismo que se dio en Europa con el nazismo antes del Holocausto, manifestó que no había querido hacer ninguna comparación ni equiparación, pero añadió que es bueno que las sociedades tengan memoria.



