lunes, 22 de marzo de 2010
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Desde que el gran Miguel Ángel diera vida en el siglo XV a uno de los legados artísticos más hermosos de la Historia, la Capilla Sixtina, pocas han sido las proezas que alcanzaran su grandiosidad, y
11-9-2007 08:10:18
Desde que el gran Miguel Ángel diera vida en el siglo XV a uno de los legados artísticos más hermosos de la Historia, la Capilla Sixtina, pocas han sido las proezas que alcanzaran su grandiosidad, y seguramente ninguna lo consiga. Sin embargo, 600 años después, un artista español, Miquel Barceló, ha sido el elegido para la creación de la que se ha denominado «la Capilla Sixtina del S.XXI», una cúpula de 1.500 m2 que constituirá el cielo de la emblemática sala XX del Palacio de las Naciones de Ginebra y simbolizará los valores de paz, tolerancia y diálogo.
Para presentar esta impresionante creación -que se inició ayer de manos del artista mallorquín, acompañado por un equipo de 15 personas- se reunieron en el Palacio de Santa Cruz de Madrid el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y diversos representantes de la Fundación Anuart y que se creó el pasado 24 de abril con la intención de de crear sólidos cauces para difundir el arte contemporáneo español en las agencias internacionales y que tiene en la obra de Barceló el primer peldaño de un amplio proyecto.
Durante la presentación, Moratinos no sólo se mostró encantado por tratarse de «la mayor contribución artística que ningún estado ha hecho a las sedes de las Naciones Unidas», sino que desveló que el espíritu de la cúpula de Barceló ha hecho posible que la sala XX del Palacio de las Naciones de Ginebra pase a ser la de «los derechos humanos y de la alianza de civilizaciones».
La CEIM se une al proyecto
El momento más esperado y mágico del encuentro se produjo cuando un Barceló sonriente, subido al andamio y ataviado con su mono de trabajo conectó en directo con la sala por videoconferencia. Más allá de la formalidad de la cita, Barceló llevó hasta el extremo su imagen de artista y no dudó en bromear con los presentes sobre la que aseguró era «la conclusión de su obra de muchos años».
Frente a las preguntas de los responsables de la Fundación Anuart -integrada por miembros del sector privado y del sector público, y a la que ayer se sumó la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM)-, Barceló desveló que su obra pretendía ser muy «orgánica», pues el artista, ayudado de 30.000 kilos de pigmentos y pinturas, creará unas estalactitas que podrían oscilar entre «los 25 centímetros y los 5 metros», un auténtico desafío que se prevé finalice en menos de un año. Sin embargo, el mallorquín, como todo buen artista, se resistió a concretar plazos -«ojalá acabe en marzo, aunque quizá alcance el 2025», bromeó-.
En la misma línea, no dudó en afirmar que su proyecto no es la continuidad de la obra que José María Sert realizó para la Sociedad de Naciones en los años 30. «No es mi artista favorito en absoluto. A mí me gustan los cómic de Spiderman y Miguel Ángel, de él se dice que pintaba mierda sobre oro. Aunque, como me alimento de contradicciones, quizá le coja el gusto».
«Como una concha vacía»
El Príncipe de Asturias de las Artes, acostumbrado a grandes retos como la capilla en arcilla que inauguró en la Catedral de Mallorca, afirmó que con este proyecto alcanza «la radicalización absoluta, porque su tamaño se asemeja a una concha vacía o a una plaza de toros al revés. Si siempre había hablado de ampliar mis pintura, ahora la someto al máximo riesgo».
Pero el gran atractivo de la obra e Barceló es que no se centra en la estética, sino que será una metáfora del multilateralismo de las Naciones Unidas. «Quiero que la perspectiva cambie, que sea como mirar al mar, que es algo en permanente metamorfosis, como la pintura. Desde hace años he pintado una especie de sopas, y ésta es mi sopa enorme», aseguró el mallorquín, que tiene ante sí el reto de transformar un gran espacio vacío en una obra que marque la Historia.

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