
Son las seis de la mañana. Los despertadores suenan a las seis de la mañana en el apartamento del Papa, y la pequeña «familia» de Benedicto XVI empieza un nuevo día de trabajo intenso y eficaz. Durante las últimas décadas, Joseph Ratzinger solía levantarse a las cinco y media de la madrugada, pero desde que fue elegido Papa los médicos le han ordenado rebajar un poco el ritmo físico para compensar el tremendo peso que recae sobre las espaldas de un hombre de 79 años, de complexión más bien frágil, y que tuvo ya un ligero derrame cerebral en 1991. Por fortuna, es un buen paciente, y ha reducido al mínimo todos los esfuerzos y las actividades secundarias, para concentrarse en lo esencial de un trabajo, el de Papa, que es quizá el mas difícil sobre la faz de la tierra.
7 horas. Oración y reunión de «familia»
La oración de la mañana y la lectura del breviario son las primeras actividades de la jornada. La capilla privada del Papa, situada en el centro del apartamento pontificio, está exactamente igual que en tiempos de Juan Pablo II, con una excepción: la imagen de la Virgen de Czestochowa cuelga ahora en la capilla del nuevo arzobispo de Cracovia, el cardenal Stanislaw Dziwisz, que fue secretario de Karol Wojtyla durante más de cuarenta años.
La cita de las siete de la mañana en la capilla es el primer encuentro de la pequeña «familia» del Papa, compuesta por sus dos secretarios -don Georg y don Mietek- y las cuatro mujeres laicas de «Memores Domini» que se ocupan de la casa -Carmela, Emanuela, Loredana y Cristina-, así como el nuevo mayordomo, Paoletto, cuyo título oficial es «Ayudante de Cámara».
7.30. Misa
La Misa es la actividad principal en la jornada de un sacerdote y también en la del Papa, cuya primera tarea es la espiritual. Del mismo modo que en el minúsculo Estado del Vaticano el edificio central, desproporcionadamente grande respecto a todos los demás, es un templo dedicado a San Pedro, los momentos de oración son el epicentro de la jornada del Papa, y Benedicto XVI los protege como un tesoro.
8.10. Ligero desayuno
El desayuno del Papa es ligero y típicamente italiano. Café con leche, algo de pan o bizcocho, mermelada y miel. Durante la mayor parte del pontificado de Juan Pablo II, el comedor estaba lleno de huéspedes en animada conversación. Pero Benedicto XVI tenía ya 78 años cuando fue elegido, por lo que el comedor es un lugar de tranquilidad y descanso en una jornada que incluye demasiadas citas y reuniones de trabajo para una persona que cumplirá 80 años el próximo mes de abril.
8.30. Estudio y biblioteca
El Papa comienza a trabajar en su estudio privado, a cuya ventana -la más famosa del mundo- se asoma los domingos para el rezo del Ángelus. Igual que la capilla es el punto de referencia para su vida espiritual, el estudio privado es el escenario de su trabajo intelectual.
Benedicto XVI utiliza un escritorio muy sencillo, presidido por una pequeña imagen de San José, y decorado cada día con dos o tres flores frescas en un minúsculo florero. A los pies de San José el Papa ha puesto un pequeño gatito de cerámica que es un recuerdo personal. La lámpara del escritorio, de diseño moderno, es un elemento muy práctico, igual que los pocos libros que hay sobre la mesa, como un Código de derecho canónico o un diccionario de citas de la Sagrada Escritura.
La enorme biblioteca personal de Joseph Ratzinger ocupa buena parte de las paredes de ese estudio privado, en el que le gusta trabajar con comodidad y sin interrupciones. El Papa escribe a mano -con una estilográfica Mont Blanc-, pero sus textos son tan ordenados que no necesitan revisiones.
10.00. Audiencia, lectura, piano
El miércoles es el día de la audiencia general, que se celebra casi todo el año en la Plaza de San Pedro, puesto que suelen acudir treinta o cuarenta mil personas. Durante los meses gélidos de enero y febrero el Papa recibe en el Aula Nervi, donde sólo caben siete mil. Después se traslada a la basílica de San Pedro para saludar brevemente a los peregrinos que no han podido entrar en el Aula Nervi, mientras que los últimos siguen la audiencia desde las grandes pantallas de vídeo instaladas en la Plaza de San Pedro.
El martes, en cambio, es el «día libre» del Papa, y puede disponer de su horario con más flexibilidad. Muchos párrocos y obispos descansan el lunes, pero el Santo Padre suele recibir ese día, en grupos más pequeños, a personas venidas a Roma para las ceremonias que se celebran en domingo. Juan Pablo II solía «escaparse» a esquiar o a caminar por la montaña, pero Benedicto XVI es una persona de hábitos más sedentarios, y descansa disfrutando de un poco más de tranquilidad para leer, escribir o tocar el piano.
11.00. Jornada oficial en la Biblioteca Privada
A las once de la mañana comienza la jornada «oficial» con las audiencias. El tercer escenario clave -después de la capilla y el estudio privado- es ahora la Biblioteca Privada del segundo piso, un enorme salón con una sobria mesa de madera en uno de sus extremos. Si recibe a jefes de Estado, Benedicto XVI baja con un sobrepelliz de encaje de bolillos y una muceta roja, que es el traje de gala del Papa en sus encuentros con dignatarios. Juan Pablo II lo usaba hasta que la dificultad para mover los brazos y el encadenamiento a la silla de ruedas lo hicieron imposible. Por eso recibía a todos sus visitantes con la sotana blanca y la esclavina, que, en cualquier caso, rebosan dignidad.
El programa de audiencias de cada día suele incluir también obispos en visita «ad limina» y jefes de los dicasterios que componen la Curia vaticana, siempre para reuniones individuales en las que se terminan de abordar asuntos ya expuestos previamente por escrito. Los prefectos de las Congregaciones y los presidentes de los Consejos Pontificios se atienen al índice de temas presentado de antemano, pues en el gobierno de la Iglesia hay muy pocas improvisaciones de último minuto.
Los jefes de dicasterios tratan de palabra con el Papa sólo los temas de gran importancia. Todos los demás se resuelven por escrito siguiendo un trámite que pasa a través del vicesecretario de Estado, Leonardo Sandri. Las notas informativas breves regresan a sus autores con una anotación a mano de uno de los dos secretarios de Benedicto XVI -don Georg o don Mietek- para confirmar que «el Papa lo ha visto».
1.30. Un almuerzo de 20 minutos y un «appelstrudel»
Esas dos personas son las únicas que le acompañan en el almuerzo, a menos que se sume Georg Ratzinger, el hermano mayor del Papa, también sacerdote. Cuando viene a Roma, se aloja en uno de los doce miniapartamentos instalados en el desván del Palacio Apostólico, donde vive la pequeña «familia» de colaboradores inmediatos del Santo Padre.
El almuerzo frugal de Benedicto XVI dura como máximo veinte minutos. Suele consistir en sopas de verduras y platos muy ligeros de comida italiana o alemana. Desde hace mucho tiempo bebe sólo limonada o agua, pues el vino le daba un poco de dolor de cabeza y le producía ligerapesadez mental a la hora de trabajar. Su única debilidad son los postres dulces, como el «appelstrudel», aunque suele tomar fruta.
3.00. Paseo en el jardín
Después de un descanso de media hora en sillón, el Papa sale a rezar el Rosario por los jardines del Vaticano, lo cual constituye al mismo tiempo el paseo diario ordenado por los médicos. Le gusta ir hasta la imagen de la Virgen de Guadalupe, situada casi en el otro extremo del jardín, cerca del helipuerto. Cuando hace mal tiempo, tiene que contentarse con caminar por el interior del apartamento papal y con el único deporte que ha practicado durante las últimas décadas: subir las escaleras a pie en lugar de tomar el ascensor.
4.00. Reunión de su «Gabinete»
Benedicto XVI dedica de nuevo las tardes al trabajo en el estudio o a recibir, sin límites estrechos de tiempo, a sus colaboradores más directos, como el secretario de Estado, Angelo Sodano, que es una especie de «primer ministro», o el vicesecretario, Leonardo Sandri, cuya figura se sitúa a medio camino entre un «ministro del Interior» y un «jefe de Gabinete». El Papa recibe también por las tardes -una vez a la semana- a los prefectos de las tres Congregaciones más importantes: Doctrina de la Fe, Obispos y Evangelización de los Pueblos.
7.30. Cena, telediario, Mozart y Beetthoven
Se cena muy pronto y muy ligero en la casa del Papa. A las ocho se ve el comienzo del telediario italiano o el de algún otro país europeo, para observar las imágenes de las noticias más importantes, muchas de las cuales eran ya conocidas por el Papa antes de que se anunciasen en las grandes capitales del mundo. Después de la información televisiva, Benedicto XVI vuelve a su escritorio si tiene trabajo atrasado, o se dedica un rato a su afición favorita: interpretar a Mozart y Beethoven al piano.
9.15. Examen de conciencia.
Última cita de todos en la capilla privada para un breve momento de examen de conciencia, acción de gracias y la última plegaria en común. Después, el Papa vuelve a su estudio privado hasta las once aproximadamente. Así termina una jornada repleta de trabajo, pero también de alegría y serenidad.



