
TEXTO: PABLO ALCALÁ FOTO: EFE
LAS PALMAS. «Según se vaya acercando la fecha de las elecciones, Coalición Canaria irá radicalizando su mensaje nacionalista y será entonces cuando no tendremos más remedio que cesar nuestro apoyo al Gobierno». La predicción la hacía a ABC, hace apenas mes y medio un dirigente político del Partido Socialista en Canarias, que incluso ponía fecha al acontecimiento. Septiembre de 2006.
Por lo escuchado ayer en la convención de CC, celebrada en Tenerife, la previsión no estaba en absoluto desencaminada. «El ideario político de Coalición Canaria se proyecta a partir del fomento de la identidad canaria como medio para el fortalecimiento de la Nación (sic) canaria y la consecución de mayores cotas de autogobierno». Así comienza la sinopsis que el propio partido nacionalista hace de sus objetivos y razón de ser.
Objetivos que, párrafos más adelante, reconocen su «modelo de desarrollo sostenible que procura el control del crecimiento poblacional, turístico y económico, compatible con el aumento de la calidad de vida de todos los canarios y con la conservación del medioambiente».
Sin ser novedoso, -el propio presidente del partido anunció en enero que el control de la población se iba a convertir en uno de los principales objetivos de su partido, y por lo tanto del gobierno que ostenta en Canarias- en las últimas semanas la coalición nacionalista ha venido achacando algunos de los problemas de Canarias al crecimiento poblacional; entre ellos el deterioro medio ambiental y las carencias de la Sanidad pública.
Fruto de otras culturas
Todo ello, a pesar de que en el mismo texto de exposición de su pensamiento, Coalición Canaria considera entre las causas de que «Canarias haya llegado a ser una Nación (sic)» la aportación del «sustrato cultural aborigen enriquecido por las aportaciones europeas (normandos, genoveses, portugueses, castellanos, andaluces, etc.) y americanas (paso obligado en la ruta de las Américas y por el retorno de colonizadores y emigrantes de Cuba, Venezuela, Argentina Uruguay, EEUU, a lo largo de cinco siglos) lo que ha dado como resultado un mestizaje étnico-cultural único.
Siempre, eso sí, lejos del independentismo, el nacionalismo económico y regionalista que en la práctica lleva a cabo CC, se tiñe antes de las campañas electorales de lo que ellos denominan «Canariedad». Característica que justifica, por ejemplo, el uso y afán de imposición de la bandera de las siete estrellas creada por el alma mater del movimiento terrorista e independentista del Mpaiac. Cuestión que justifican en que «es una bandera asumida por el Pueblo».
Los símbolos y los gestos reivindicativos de la región le han dado a Coalición Canaria la dimensión que hoy tiene, habiendo ganado desde su creación todas las elecciones regionales a que se ha presentado, e incrementado su participación el la política nacional, y hasta europea (en las últimas elecciones al Parlamento de Bruselas perdieron toda representación).
El éxito de Coalición Canaria, en una tierra tan alejada de su nación de pertenencia, radica precisamente en esa distinción que ellos mismos promulgan entre «nosotros, y los partidos sucursalistas».
Dos caras de un discurso
Un discurso que incrementa de volumen y contenido según se acercan unos comicios. No obstante, ninguno de sus líderes más carismáticos gusta de exaltar su discurso hiperregionalista en el cara a cara. Otra de las claves de un éxito que recientes encuestas certifican, señalando a Coalición Canaria como «el nacionalismo español con más simpatías fuera de su Comunidad de origen».
Según encuestas recientes, CC perderá en las próximas elecciones a buena parte de su electorado, sobre todo en las islas orientales.
En cualquier caso, la coalición presidida por Paulino Rivero tiene cierta habilidad a la hora de movilizar a una parte del electorado exacerbando el discurso nacionalista que, en la práctica dista mucho de sus teorías sobre vetos a la población extranjera, o intensas manifestaciones simbólicas de una «canariedad» excesiva.



