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Goytisolo baja de los cielos

ISABEL ROLDÁNBARCELONA. Cinco años después de su primera exposición en La Sala Parés. Goytisolo vuelve a la galería con «objetos inanimados» serie que nada tiene que ver con los cielos barceloneses y

Actualizado 11/05/2008 - 02:51:21
PERE MORAGAS  Tríptico sobre la soledad  P. M.  Monólogos
PERE MORAGAS Tríptico sobre la soledad P. M. Monólogos
ISABEL ROLDÁN
BARCELONA. Cinco años después de su primera exposición en La Sala Parés. Goytisolo vuelve a la galería con «objetos inanimados» serie que nada tiene que ver con los cielos barceloneses y las oleadas de acero y cemento de aquella primera etapa. El pintor ha dejado a un lado, aunque, dice, no de manera definitiva, la pintura fotorrealista, para probar con la pintura al natural. Óleos en los que se adivina «la veracidad» de Goytisolo, pero en los que, sin embargo, en cada una de sus espesas pinceladas, la pintura reclama territorio.
Para Goytisolo «el estilo es algo que debe surgir por defecto, no meditadamente»; así, el artista ha rehuído de explotar una marca propia «ser el tío de los cielos barceloneses, como el de la gotita amarilla».
Gran admirador de Velazquez, su influencia más próxima es Antonio Lopez, con quien mantiene una estrecha amistad y quien dirigió el curso de pintura en el que el artista concibió las obras génesis de esta muestra: los bodegones: composiciones coloristas de melones, manojos de rábanos, verduras acuchilladas, y objetos próximos, como un bote de lejía o un albornoz.
La muestra recoge también cuadros antiguos («monólogos» y «bodegón con máscara chunga), a los que el artista tenía mucho afecto y que «envolvió» con cuadros que imitaban estos mismos cuadros enmarcándolos con reproducciones de pinturas casi idénticas, como una manera de ubicarlos en el presente.
Y finalmente una serie de obras difíciles de catalogar en una misma temática, pero que, sin embargo, todas ellas comparten una «historia accidentada» a la que el autor ha agregado posteriormente una entrañable teoría. Como es el caso de su cuadro «Un mal día lo tiene cualquiera», en el que sobre un cartón manchado se halla la figurita de una virgen decapitada que un día encontró por la calle.
La «ruinosa composición», en palabras del autor, cuelga de un marco pomposo del que destella el brillo de unos cristalitos. «esta obra es como una broma pesimista, un recochineo», explica el artista, «como si alguien después de una gran «hostia» se levantara airoso, intentando mantener la compostura». O la obra «falso trompe L´oieul», pintura que se mojó a causa de unas goteras y que, expuesta sobre una madera, con las esquinas dobladas por el agua, recuerdan los trampantojos tradicionales de la pintura flamenca.
Un idiota visual
«Soy un idiota visual, no entiendo nada sino es con un dibujito», bromea Goytisolo, «algo que es especialmente problemático si se tiene en cuenta que procedo de una familia literaria». Es hijo del escritor Luis Goytisolo y sobrino de Juan Goytisolo y José Agustín Goytisolo, Gonzalo es continuador de esta saga de grandes creadores todos ellos esquivos de los senderos trillados.
La exposición recala en la Sala Parés ( C/Petrixol, 5) hasta el 20 de mayo.
http://www.gonzalogoytisolo.com
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