
Hay muchas historias sobre el origen de las «Leyes de Murphy» y que todo el mundo conoce por la imagen de la tostada que se cae siempre por el lado de la mantequilla. Sabrán que fue un ingeniero llamado Murphy que trabajaba en 1946 en un laboratorio militar norteamericano quien dijo: «Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera». Bueno, pues parece que podríamos estar en una de estas circunstancias históricas en las que la ley de Murphy se ha apoderado del control de los acontecimientos. Ya vemos que la aventura de Irak, que se diseñó como un modo de extender la democracia, no solo no está funcionando, sino que va de mal en peor. Igual se puede decir de las esperanzas de paz en Palestina. En realidad son los radicales los que avanzan ayudados por el régimen de Teherán que se prepara para convertirse en una potencia nuclear y si nadie lo impide desencadenará una espiral atómica. En Afganistán se ha dicho siempre que era un caso diferente. Nada de eso, las fuerzas occidentales están allí igual de comprometidas que en Irak, o más. Parece que en el sur del país (frontera con Pakistán, otro de los socios del club nuclear) las están pasando canutas y puestos a aplicar la ley de Murphy, sólo hay que pensar que si las tropas norteamericanas se van de Irak, no tardarán mucho en salir las de la OTAN en Afganistán. El petróleo de Oriente Medio en manos o rodeado de estados fallidos trufados de fanáticos. Un panorama estupendo.
Queda el gas de Rusia, pero ya se ve hacia donde camina este país, con este porvenir tan radioactivo, y por si eso no era suficiente, Venezuela está en manos de un sujeto que se cree la reencarnación de Bolívar y que pretende seguir en el poder hasta 2021, por lo menos. Así están las cosas. Pensaba que lo mejor que se puede hacer ahora es un buen seguro, porque al menos queda la esperanza de que algo se salvará. Pero acabo de leer que las grandes compañías ya estudian los costes extraordinarios que causan los destrozos originados por el cambio climático. La ley de Murphy no falla.


