
Una nube de restos de todo tipo rodea el planeta sin que podamos evitarlo.ESA
MADRID. Un catálogo exhaustivo de basura espacial es algo que tardará todavía cerca de diez años en terminarse por completo, según ha asegurado uno de los responsables de su elaboración, el astrónomo Miquel Serra, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quien recordó ayer que hasta el momento ya se han detectado en órbita más de 2.500 residuos de tamaños comprendidos entre 20 y 25 centímetros, dimensiones más que suficientes para provocar daños irreparables en satélites y naves tripuladas, además de constituir un riesgo mortal para los astro-nautas que se encuentren realizando salidas extravehiculares.
Se considera basura espacial cualquier objeto artificial no operativo que esté en órbita alrededor de la Tierra, y las clases más frecuentes son las que forman satélites o cohetes fuera de uso, material liberado durante operaciones espaciales y fragmentos generados por satélites o cohetes debidos a explosiones o colisiones. La mayor parte de la basura espacial se aglomera alrededor de nuestro planeta en las bandas de altitud más usadas, es decir, en órbitas bajas, hasta una altura de unos 2.000 kilómetros sobre la superficie terrestre, y en órbita geoestacionaria, a una altura de 36.000 kilómetros.
El catálogo de basura espacial se realiza desde el Observatorio del Teide (Tenerife) por encargo de la Agencia Espacial Europea (ESA). Este proyecto lo realizan astrónomos del IAC y del Instituto de Astrofísica de la Universidad de Berna (Suiza) y, según explicó a Efe Miquel Serra, en unos diez años habrá muestras significativas para hacer estudios de aproximadamente 100.000 fragmentos diferentes.
Satélites en peligro
Las observaciones se llevan a cabo durante dos semanas al mes, las que no hay Luna, y además de descubrir nuevos objetos se vigilan algunos de los conocidos para comprobar sus órbitas y detectar si se mueven o se caen, añadió Serra. La basura espacial no perjudica a la población de la Tierra, ya que no suele caer, y si lo hace se desintegra debido a la fricción atmosférica. El problema de la basura espacial es para los más de 600 satélites en funcionamiento e, incluso, para los astronautas. Limpiar las órbitas es, por el momento, técnica y económicamente imposible, por lo que la única solución factible, adoptada por la mayoría de las agencias espaciales, es evitar y reducir la producción de basura espacial.
Serra recordó que hace dos años se firmaron acuerdos internacionales para la no proliferación de basura espacial, con la aprobación de dos medidas, una para que los satélites vuelvan a tierra de forma controlada, y la otra para mejorar las combustiones y así reducir los residuos expulsados por los cohetes. Las agencias espaciales observan hoy la trayectoria de unos 9.000 objetos fabricados por el hombre, que representan el 93 por ciento del material vigilado desde la Tierra y que está compuesto por satélites «muertos», herramientas varias que se les escapan a los astronautas, además de residuos de explosiones y de choques con meteoros. Durante las observaciones desde el telescopio Estación Optica Terrestre del Observatorio del Teide se han detectado objetos de hasta un centímetro.



