«Somos una familia de militares, por lo que sabíamos el trabajo que estaba realizando en Irak. Había ido totalmente voluntario. La familia sabía que había riesgos». José Antonio Bernal Lobero, padre de José Antonio Bernal Gómez, el militar español asesinado ayer en Bagdad, se expresa con sencillez y claridad mientras conversa con ABC. Tiene las ideas claras. Su hijo, añade, «estaba libremente en Bagdad. Su puesto lo había decidido él mismo». Ahora, cuando la desgracia les ha llegado y como «somos una familia eminentemente cristina, asumimos con resignación lo que nos ha tocado», asegura José Antonio Bernal Lobero, quien añade: «Pero lo que no admitimos es que se le utilice con pancartas, no permitiremos que nadie manipule esos hechos. José Antonio ha sido víctima de unos terroristas». Lo demás queda en manos de quien corresponda, de las autoridades...
«Ayer llamó por última vez», recuerda su padre. «Habló con su madre para decirle que estaba bien. Nada hacía presagiar el fatal desenlace», explica el padre, que fue el primero en enterarse de lo ocurrido. Había puesto la radio a las nueve y escuchó la fatal noticia. También se le comunicó más tarde ya de forma oficial e inmediatamente llegaron mandos militares al domicilio familiar y al de la mujer del sargento primero, Virtudes Rodríguez Padilla,
Sabía que era una noticia que podía surgir, pero «como somos militares asumimos los riesgos» dice el padre, que añade con visión cristiana que lo que le ha pasado a su familia es algo que manda Dios y ahora les ha tocado a ellos.
El padre de José Antonio Bernal Gómez sigue relatando cómo desde el primer momento han recibido una atención correctísima y el apoyo permanente de las autoridades militares. Y añade con emoción y orgullo que el Ejército es una gran familia, a la que ellos pertenecen y a la que «profesamos total admiración».
Nada más conocer la muerte de su hijo, la madre de José Antonio Bernal Gómez se trasladó al domicilio de su nuera y nieta para pasar con ellos esas horas difíciles, mientras su padre permanecía en su casa para atender las llamadas y visitas. Cuando se le pregunta por José Antonio expresa su orgullo, sentimiento que también tiene por sus otros vástagos. «Estoy muy orgulloso de mis cuatro hijos». Él era el mayor de tres varones y una mujer. Los otros dos hermanos también son militares. Uno es alférez del Ejército del Aire y está destinado en Canarias; el otro soldado profesional del mismo Ejército. El oficial llegó ayer a Madrid y se desplazó al domicilio de su cuñada. Sobre José Antonio su padre afirma que tenía el carácter muy amable y era un profesional excelente. «Era un hombre maravilloso» dice. «Tenía amigos, pero ni un solo enemigo. Estaba encantado con su trabajo y era muy precavido. Ahora bien, en los asuntos de su trabajo era muy reservado», añade. La conversación toca a su fin. El capitán en la reserva José Antonio Bernal Lobero tiene previsto viajar con su hijo llegado de Canarias a Bagdad para recoger el cuerpo de su primogénito.