La Fiscalía de Tempio (Cerdeña) ha dictaminado que el fotógrafo que captó las imágenes en Villa Certosa en las que aparecían el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, varias jóvenes y amigos, «no violó la propiedad del magnate», informa hoy el diario «La Repubblica».
Berlusconi vuelve a ser protagonista de los titulares de la prensa italiana por su vida privada. El "Corriere della Sera" publica hoy las declaraciones a la policía del empresario de Bari, Giampaolo Tarantini, investigado por las fiestas que organizaba con la presencia de chicas de compañía que venían pagadas por el propio Tarantini.
El empresario, que llegó a obtener favores políticos gracias a sus fiestas, explica que el presidente ignoraba que las chicas fueran retribuidas económicamente, y confirma que presentó a una treintena de ellas al "Cavaliere"."Yo quería conocer a Berlusconi, y al final invertí mucho económicamente para acercarme a él. Después, sabiendo su interés por el género femenino, no hice más que acompañar a chicas que presentaba como mis amigas, escondiendo que a veces les pagaba", revela.
También con la izquierda
Tarantini va más allá, y confiesa haber organizado también un encuentro con prostitutas para cambiar un favor con el entonces vicesecretario de la región Apulia, Sandro Frisulo, y haber sido el artífice, en 2007, de una cena electoral para el ministro de Exteriores del gobierno Prodi, Massimo D'Alema. La polémica se ha desatado no sólo por estas declaraciones, sino porque ambos exponentes pertenecen a la izquierda italiana, el primero a los Democráticos de Izquierda, y el segundo al mayor partido de la oposición, el Partido Democrático.
La enrevesada vida de este empresario del sector sanitario se une a la historia que publica hoy "Repubblica" sobre el fotógrafo sardo, Antonello Zappadu, autor de las fotos en la villa de Berlusconi en Cerdeña en las que se pueden ver a amigos del presidente italiano en diferentes situaciones. El periódico más crítico con Berlusconi señala que la fiscalía de Tempio en Cerdeña, ha dictaminado que el fotógrafo "no violó la propiedad privada de Berlusconi", por lo que ha decidido archivar la causa de hipótesis de delito contra la violación de domicilio.
"¿Cómo es posible todo esto?", pregunta hoy al Parlamento el senador vitalicio Francesco Cossiga, quien ha presentado una petición de intervención parlamentaria para aclarar "cómo los servicios de protección del presidente del Consejo no le habían informado que las señoras que hospedaba en su casa, según declara Tarantini, eran prostitutas retribuidas por el propio empresario de Bari".
Cossiga no quiere entrar en el terreno personal, y señala que "se trata de una cuestión de seguridad el hecho que los servicios secretos no informen de este tipo de actuaciones que podrían provocar situaciones de chantaje como las que hemos visto".
Por otro lado, la última noticia en la batalla entre los medios y Berlusconi es que tras la denuncia del ex magistrado Antonio Di Pietro, investigan si hubo un acceso ilícito al sistema informático judicial italiano. La denuncia se basa en las publicaciones de "Il Giornale" de las actas judiciales del caso Boffo, el ex director del periódico católico Avvenire.
En este sentido, la asociación nacional de magistrados ha denunciado el "comportamiento inaceptable" deBerlusconi, que estos días ha atacado a los magistrados calificándolos de comunistas.



