Suspenso general del conselleiro de Educación en su primer test parlamentario para explicar las políticas de su departamento en materia de educación pública. Jesús Vázquez quedó acorralado por socialistas y nacionalistas intentando sin éxito explicar la «gratuidad solidaria» de los libros, y acabó recurriendo al tópico y el eslogan a modo de defensa.
El diputado socialista Guillermo Meijón puso el dedo en la llaga al preguntar si «son de clases altas» los padres de «una familia con un hijo donde cada progenitor gana 779 euros brutos al mes que no acceden a la gratuidad total» o «una familia con dos hijos donde ganan 900 euros cada miembro y que ni siquiera acceden a las ayudas».
«Todas las familias con más de dos hijos y poco más de mil euros al mes quedarán excluidos de su programa de gratuidad», insistió Meijón, «este ha sido un verano negro para la escuela pública de este país». Vázquez dio la callada por respuesta.
La autora de la interpelación al conselleiro, la nacionalista Carme Adán, acusó a la Xunta de cerrar escuelas -sobre todo en el rural-, suprimir unidades de educación infantil y primaria, recortar las ayudas a los comedores escolares y llevar a la huelga a los profesores de las escuelas de idiomas.
«No se puede deshacer más en cinco meses», lamentó Adán, «sus líneas de trabajo las tenemos claras, el desmantelamiento de la enseñanza pública y un modelo antigallego y reaccionario», que ha llevado a «poner de acuerdo a toda la comunidad educativa contra ustedes, y miren que eso era difícil».
Socialistas y nacionalistas coincidieron además en censurar los recortes en comedores y el mantenimiento de los conciertos con centros educativos «que segregan a niños y niñas por sexo». «Explique con qué ley mantiene esos conciertos», retó Adán.
Nombres anónimos
Vázquez jugó a entrenador de fútbol y aplicó aquello de que la mejor defensa es siempre un buen ataque... aunque sin Messi o Kaká en la delantera. El conselleiro de Educación replicó que contra las críticas de los socialsitas a estos colegios concertados, haya ex altos cargos del bipartito que «llevan a sus hijos a estos centros», aunque no dijo a quiénes se refería. «Nosotros respetamos la libertad, pero ustedes no la quieren para los gallegos», aseveró.
El órdago de Vázquez quedó en mera bravuconada, porque ante la excitación de la bancada socialista y nacionalista para que diera los nombres, éste desde su escaño sostuvo unos folios proclamando que «tengo la lista aquí». Sólo Carlos Negreira, que se llevó fuera del Hemiciclo al conselleiro, impidió que el nacionalista Carlos Aymerich le tomara la palabra a Vázquez y le quitara de las manos el listado de la polémica.
Durante su intervención, el conselleiro sí fue quien, por el contrario, de explicar que su departamento «no hará ningún despido en la educación pública ni en las escuelas de idiomas», apartado este último en el que las reivindicaciones de los profesores en huelga son por ver equiparada su jornada laboral a la del resto de docentes de su ramo en el resto de España.
En el turno de tarde, donde una pregunta del grupo popular le brindó otra ocasión para explicarse, Vázquez insistió en que la «gratuidad solidaria» es una medida «responsable» en tiempos de crisis, y lamentó «que haya campañas ocultas promovidas por intereses ajenos», en referencia a las asociaciones de padres que se están formando en rechazo del modelo, no ya por el error en la teoría, sino en la escasez de unas ayudas que oscilan, en los casos generales, entre los 180 y los 104 euros. Aplausos, pocos. Apenas el grupo popular.



