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Abejas, fuente de alimento y salud

La Casa de las Abejas, ubicada en la localidad abulense de Poyales del Hoyo, constituye una iniciativa empresarial que pone de manifiesto el universo de posibilidades productivas, medicinales y culturales creadas en torno a un producto como la miel y alrededor de sus fabricantes, las abejas

Actualizado 10/08/2003 - 23:34:34
Gerardo López muestra una de las colmenas de las que saca partido. M. MARTÍN
Gerardo López muestra una de las colmenas de las que saca partido. M. MARTÍN
ÁVILA. «Las abejas son uno de los animales más productivos de la naturaleza y uno de los más útiles para el hombre». Quién hace esta afirmación es Gerardo Pérez González, director de La Casa de las Abejas de Poyales del Hoyo, una localidad situada en el Valle del Tiétar -conocida como «la Andalucía de Ávila»- al sur de la provincia. Gerardo, un consumado apicultor, exhibe desde hace ya algún tiempo un museo en vivo en el que da a conocer la actividad de las colmenas y la compleja «vida social» de las abejas. Explica minuciosamente, además, los beneficios de los productos que fabrican -que no son únicamente miel y cera, los más conocidos-, muchos de ellos con una función esencial para la medicina homeopática.
Para este amante de las abejas, «el sector de la miel está en alza». Para demostrarlo, recuerda que en los últimos meses, los precios han subido hasta llegar a cinco euros por kilo. Así, una de las causas de este incremento es que «ha habido problemas con la miel importada -que es la mayoría que se comercia a nivel industrial, en la que se mezclan todo tipo de mieles para conseguir siempre el mismo olor y sabor-, procedente de China, porque estaba contaminada; al parecer, habían echado algún producto químico a las abejas».
Nutritiva y antiséptica
Aunque mucha gente no lo sabe, las abejas no sólo producen miel y cera. De ellas se obtienen además la jalea real, sirven para almacenar polen y su veneno y el propóleo que fabrican se usa con fines terapéuticos.
Como resume Gerardo, «de la miel son de sobra conocidas sus propiedades, su aportación nutritiva, su alto valor energético y sus contenidos en vitaminas y minerales; a esto hay que añadir que se asimila directamente desde el estómago a la sangre, no se digiere porque ya lo hacen las abejas por nosotros». Además, «sorprenden las propiedades antisépticas de la miel en las heridas», añade Gerardo Pérez.
Jalea real: vitaminas y proteínas
Mientras, la jalea real la elaboran las abejas a partir del polen, una sustancia «de alto valor biológico por su contenido en vitaminas, hormonas, proteínas y minerales», y también se consume el polen que almacenan las abejas.
El veneno de las abejas se utiliza en medicina homeopática. «Por ejemplo, existe una terapia, denominada apiterapia, en la que se utiliza de forma medicinal este veneno. Es muy efectiva en el tratamiento de la arteriosclerosis múltiple», explica el propietario de La Casa de las Abejas.
Pero tal vez la sustancia más valiosas de estos insectos es el propóleo, «una medicina natural que fabrican las abejas, a partir de resina de diversas plantas y gracias a una secreción de las glándulas mandibulares, que utilizan para desinfectar la colmena». Según su experiencia, «se ha descubierto que es un eficaz antibiótico natural y es muy utilizado en homeopatía para tratar enfermedades respiratorias, estomacales o de la piel, como las dermititis o la soriasis».
Todo tipo de sucedáneos
En La Casa de las Abejas, Gerardo Pérez también regenta una pequeña tienda en la que ofrece los productos naturales que fabrican las abejas y productos derivados de ellos.
De esta forma, se pueden adquirir tarros de miel, velas realizadas con cera natural, hidromiel (un licor que se obtiene de la fermentación de la miel) y también productos homeopáticos: propóleo en spray, en pastillas o en estado puro, jalea real y una amplia gama de cosméticos.
Su vida, en directo
El hablar de la miel, de las colmenas, de las abejas, delata la pasión de este apicultor por La Casa de las Abejas. Este museo vivo permite espiar, amparados por un cristal, la vida de las abejas al aire libre: su trabajo de recolección del néctar,la selección de las plantas o la espectacular «danza del ocho», mediante las cuales las abejas buscadoras comunican al resto de la colmena que han encontrado una fuente de alimento, o la jerarquía pseudo militar de la colmena conforman un auténtico espectáculo que, además de su función práctica, tiene enorme interés para el atónito espectador.
Para un apasionado del tema como Gerardo, «es toda una experiencia observar cómo trabajan las abejas y cómo viven en unas colmenas» que, según relata, «se componen de 15.000 o 30.000 individuos en invierno y otoño, cuando desciende el nivel de actividad, y hasta de 100.000 en verano y primavera», explica.
Las abejas, por otra parte, realizan una importantísima labor de polinización, que permite la reproducción de los vegetales. Se calcula que aproximadamente 20.000 especies de plantas dependen de forma directa de estos insectos.
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