
El murciélago tiene los días contados en la Comunidad
TEXTO:E. MONTAÑÉSFOTO: ABC
SANTIAGO. La acción perpetrada el pasado viernes por un grupo de activistas del llamado Frente de Liberación Nacional (FLA), liberando 30.000 visones americanos de una granja peletera sita en el área de San Marcos-Lavacolla de Santiago, ha disparado, una vez más, la polémica en torno a la conveniencia o no de mantener encerrados a animales que acusan en demasía permanecer alejados de su hábitat natural. Lo que nadie entiende, a estas alturas, es cómo un grupo que se dice defensor de los animales puede poner en riesgo la propia vida de los que libera (los visones sueltos tienen pocas posibilidades de sobrevivir dada la gran cantidad de proteínas que necesitan) y la de las especies de su alrededor, muchas de ellas en peligro de extinción.
En cualquier caso, y para que las normas medioambientales sean conocidas por todos, he aquí un resumen del catálogo de especies en grave amenaza en la Comunidad gallega, clasificados en diferentes categorías de acuerdo con el peligro que acecha a la desaparición de cada uno de estos animales que se hallan, si entre todos no lo evitamos, en el corredor de la muerte.
Un total de 404 especies de flora y fauna se encuentran reflejadas en el catálogo que la Consellería de Medio Ambiente tiene colgado en su web. Todas ellas requieren una protección específica, sin distinción. Del total, 59 están en serio peligro de extinción, ya que su supervivencia es considerada «poco probable» si persisten los factores concurrentes en la actualidad. En la flora, hallamos especies como la hierba de enamorar, el lirio de monte o el pampillo y entre la fauna, variendades como el arao, la libélula, el galápago europeo, la gallina de monte o el oso. En esta primera categoría hay tres especies que se dicen sensibles a la alteración del hábitat, es decir, que la ballena jorobada u otras variedades de libélula se hallan en grave recesión o en estado muy limitado.
La segunda categoría más amenazada está integrada por las especies vulnerables, esto es, aquellas que corren peligro de pasar a la clasificación anterior si no se corrigen los factores adversos en un futuro inmediato. Entre la vegetación incluida se encuentra el narciso y la hierba de oro, mientras que del lado de la fauna, la rana patilarga, el cuervo marino, el águila ral, el murciélago y el delfín mular tienen anudada la soga al cuello.
Por último, se consideran de interés especial aquellos ejemplares merecedores de catalogación y con un grado de amenaza poco conocido, entre los que figuran algunas variedades de sapo, rana y lagarto, así como el azor, el cuervo marino, la cigüeña blanca, el bufo real, el delfín, el gato bravo y la nutria.
Medio Ambiente no olvida detallar la prohibición de realizar cualquier acción con el propósito de destruir, mutilar o arrancar ejemplares, además de la recogida de las semillas pertinentes, dar muerte a especies animales o capturarlos, perseguirlos o molestarlos intencionadamente. Aplíquese, pues, en el respeto a los demás seres vivos, el principio constitucional que dicta que ignorar un derecho, no significa poder vulnerarlo.



