MADRID. Clausurada hasta nueva orden la política de «zidanes y pavones» -grandes estrellas y futbolistas del cantera-, el Real Madrid dejó medio cerrado ayer el segundo fichaje de la era Camacho, un entrenador que ha potenciado desde su llegada la irrupción de la llamada clase media. Como adelantó ABC en su día, Xabi Alonso, el centrocampista de la Real Sociedad, jugará finalmente en el conjunto blanco. A última hora de ayer el cierre del acuerdo aún estaba pendiente del precio del traspaso. La Real Sociedad, que había aceptado en un principio la cifra de 15 millones, pidió a última hora 18. Mientras, Florentino Pérez se plantó en 15. Por sólo tres millones no se anunció ayer el fichaje definitivo del internacional.
Aunque no hay oficialidad al asunto y aunque el presidente de la Real Sociedad, José Luis Astiazarán, afirmaba ayer en la reunión de la Liga Profesional que las diferencias económicas «no son insalvables», Xabi Alonso ya puede respirar tranquilo en la concentración de la selección española en Portugal. Ayer mismo, y con goterones de sudor en la frente, el jugador confesaba sentirse agobiado y deseoso de que la negociación se terminase en un sentido u otro.
Empezó en 25 millones
Xabi Alonso fue una de las propuestas que le hizo Jorge Valdano a Florentino Pérez cuando ambos empezaron a planificar la campaña 2004-05 y aún no había dimitido de su cargo el actual director deportivo.
La negociación empezó muy distanciada, ya que la Real Sociedad comenzó pidiendo 25 millones por su futbolista franquicia. Con el paso del tiempo la cifra se fue rebajando hasta los números actuales. A media tarde de ayer Astiazarán había aceptado 15 millones por el traspaso (doce fijos y tres más con incentivos por rendimiento). Después se plantó en los 18 que, según él mismo, «son salvables».
Xabi Alonso explotó la pasada temporada, en la que ofreció su mejor rendimiento cuando la Real Sociedad se proclamó subcampeón de Liga. Jugó entonces 34 partidos y marcó tres goles. En el curso que acaba de terminar el técnico Reynald Denoueix le mandó en un par de ocasiones al banquillo.


