BARCELONA. El novillero palentino Carlos Doyagüe derrochó torería y buen hacer ofreciendo una excelente tarde de toros a los aficionados barceloneses. Sólo el presidente, que le negó injustamente la oreja en el quinto, puso reparos a una ilusionante actuación. Oreja y dos vueltas al ruedo tras petición fue su balance.
Se lidiaron novillos de Ana Isabel Vicente, bien presentados y desiguales de juego.
Vicente Prades, que pasó de puntillas con el primero, anduvo apurado ante el genio que desarrolló el cuarto. Ovación y vuelta al ruedo.
Rafael Ayuso derrochó ganas durante todo el festejo, aunque se mostró falto de oficio. Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.



