
Ilich Ramírez Sánchez, en una imagen tomada en el año 2000. REUTERS
PARÍS. Dominique Perben, ministro de Justicia, pidió ayer la apertura de una investigación para determinar las circunstancias en que Ilich Ramírez Sánchez, «Carlos», o «Chacal», pudo dar «¡Gracias a Alá!» por el magnicidio de las Torres Gemelas de Nueva York, librándose a una apología sin fisuras del «terrorismo internacionalista», en una entrevista de TV consagrada a promover un libro de su abogada y actual compañera sentimental.
Ilich Ramírez Sánchez, «Carlos» para los servicios de seguridad franceses, «Chacal» para los servicios de seguridad ingleses, está encarcelado en las afueras de París desde 1994 y fue condenado a cadena perpetua tres años más tarde, por su participación en una larga serie de atentados terroristas en Francia y otros países europeos. Detenido en Sudán en compañía de una antigua terrorista de la Alemania del Este, antiguo «playboy», formado militarmente en Moscú y Oriente Próximo, «Carlos» enamoró a su abogada defensora cuando ya estaba en la cárcel. Y es el lanzamiento audiovisual del libro de esa nueva compañera lo que ha provocado el escándalo.
Isabelle Coutant-Peyre, una abogado mitómana, ha escrito un libro que se llama «Casarse con Carlos, un amor de alta tensión». Y para promover su obra ha facilitado una entrevista entre su «novio» terrorista y la M6, una cadena de TV minoritaria. En esa entrevista, realizada con un teléfono móvil, Carlos da rienda suelta la versión «internacionalista» de sus crímenes realizados durante los años setenta y ochenta del siglo pasado.
La entrevista comienza con Carlos recordando sus reacciones cuando tuvo noticia del macro atentado contra las Torres Gemelas neoyorquinas: «Pensé que era una película; pero cuando comprobé que se trataba de una emisión en directo, que se trataba de un atentado grité: «Alá es grande». Me salió así, luego me senté y sentí un gran alivio». A su modo de ver: «Fidel Castro es el más grande de los revolucionarios vivos. Bin Laden es un iluminado; pero alguien muy grande y que ha hecho un gran favor a la causa revolucionaria mundial».
Orgulloso de sus crímenes
En su diálogo con la M6, Carlos se siente orgulloso de haber ejecutado «con sus manos» a muchas de las víctimas de sus «acciones armadas, contra todos nuestros enemigos, los EE.UU., el capitalismo, el sionismo y sus secuaces». Según sus propios cálculos, su grupúsculo terrorista, financiado por la antigua KGB soviética durante muchos años, perpetró en menos de dos décadas cerca de 2.000 atentados terroristas, y estima que «no hay víctimas inocentes», avanzando este razonamiento: «Cuando mueren pobres inocentes, gente que no ha hecho nada a nadie y que muere en circunstancias que les superan, no te puedes felicitar, pero ¿por qué condenarlo?».
En su día, Carlos fue condenado a cadena perpetua por un largo rosario de crímenes. Pero todavía quedan en suspenso varios procesos paralelos. Y varios países (como Austria o Libia) todavía lo reclaman, acusándolo de otros asesinatos terroristas.
Por su parte, el ministro de Justicia, Dominique Perben, se decía ayer «horrorizado» porque un criminal con tales antecedentes haya podido tener acceso a un medio de comunicación audiovisual para lanzarse en una aparatosa apología del terrorismo.



