Economía

Anna Grau

?Desde el 11-S EE.UU. ha gastado 500.000 millones de d?lares en modernizar su red de esp?as?

J. M. Nieves

?La gravedad volver? a detener a la nube y la atraer? definitivamente hacia su destino final?

Javier Cortijo

??Catherine? es mucho ?Catherine?, uno de esos caramelos pica-pica que de vez en cuando animan el cotarro ?

Jos? Luis Orihuela

?El fulgurante ?xito de la red social Pinterest marca otro hito en la creciente simplificaci?n de la publicaci?n en l?nea?

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Desafíos en la Presidencia Española de la UE

Con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea (UE) durante este primer semestre de 2010, que viene a coincidir con el desbloqueo del llamado Tratado de Lisboa que introduce razonables

Actualizado 10/01/2010 - 03:55:02
Con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea (UE) durante este primer semestre de 2010, que viene a coincidir con el desbloqueo del llamado Tratado de Lisboa que introduce razonables esperanzas institucionales al futuro europeo, hemos conocido el programa de nuestro Gobierno para gestionar dicha responsabilidad, así como comentarios de todo tipo acerca de su ejercicio.
Sin embargo, ni en las presidencias anteriores, ni en ésta misma, se plantea frontalmente un problema de fondo: el papel y el liderazgo de la UE en una nueva era caracterizada por la globalización de la economía, el despliegue ecuménico de la innovación y la dispersión incontrolada de riesgos que afectan a nuestra seguridad.
Mientras la UE ha venido ampliándose y avanzando -más bien lentamente- en su integración económica e institucional, el mundo ha cambiado tanto, y a tal velocidad, que obviar los nuevos desafíos que nos acechan nos pueden terminar costando caro.
Gracias a la globalización económica, la divulgación universal de las TIC y los cambios institucionales -a favor de la libertad y la ortodoxia económica- operados en la mayor parte de los países en vías de desarrollo, el mundo de hoy se parece poco al de hace un par de décadas.
En los últimos años EE.UU. ha acentuado su mayor peso y dinamismo económico respecto a Europa. En tal sentido, Alesina y Giavazzi, en su libro «The future of Europe: Reform or decline» (2006), señalan que si al final de la 2ª Guerra Mundial el PIB europeo equivalía al 42% del de Estados Unidos y llegó a alcanzar en los años ochenta del pasado siglo un 80%, hoy ha vuelto a declinar a un 70%.
Las razones del declive europeo -con la excepción de los países escandinavos- tienenque ver con la política y la tecnología. Coinciden los autores con Felipe González -en tanto presidente de la «Comisión de Sabios» de la UE- al plantear la resistencia -a su desaparición- de las viejas empresas europeas y la gran dificultad de las nuevas para escalar en la sustitución de aquéllas; justamente lo contrario de lo que acontece en EE.UU., que favorece la creación destructiva de tejido empresarial.
La universidad europea -inventora, según los citados autores, del mito del «crecimiento cero»-, a diferencia de la americana, vive alejada de la creación de nuevas empresas de contenido tecnológico innovador; que cuando nacen, no se encuentran amparadas por una verdadera industria de capital riesgo como existe en EE.UU.
Los mercados de factores -especialmente el laboral-, productos y servicios están más liberalizados y abiertos en EE.UU. que en Europa; lo que conlleva a una mayor competitividad de sus empresas y una mayor flexibilización y por tanto mejor respuesta a los cambios de ciclo económico. El proverbial esfuerzo americano en I+D sigue distanciado de Europa y el cultivo y captación de talento no sólo sigue a la cabeza del mundo; tiende a acrecentarse con el tiempo. Cada vez más jóvenes europeos, justamente los más valiosos, migran a las mejores universidades americanas y cada vez vuelven menos.
Pero además del gran desafío americano, en los últimos años Asia ha emergido con una fuerza y un dinamismo sin par. Visitando China, India, Malasia, Indonesia, Vietnam, Corea, Singapur, Hong Kong, etc., resulta evidente que durante las próximas décadas -quizás después les suceda el estancamiento de Japón, que por ahora queda muy lejos- estos países desafiarán el crecimiento económico europeo, y con él las posibilidades de sostener nuestro modelo de bienestar social.
Una receta de origen japonés -aplicada por primera vez en 1870, según la tesis doctoral de Jorge Jordana- que explica una buena parte del éxito contemporáneo de dicho país y viene siendo reiteradamente utilizada con éxito por las empresas, conocida en lengua inglesa por «Benchmarking», bien pudiera convenir a la UE de hoy; por lo que debiera ser planteada e impulsada por la Presidencia Española que acaba de comenzar.
Podemos encontrar en nosotros mismos una granvariedad de ámbitos de excelencia que, si fuésemos capaces de generalizar, harían de la UE el primer y más competitivo bloque económico del mundo sin perjuicio de su cohesión social.
Aunque el «benchmarking» debe ser un camino sin fin, cabría seleccionar inicialmente ámbitos como: relaciones laborales, educación, productividad, energía, servicios financieros, etc., en los que contamos con experiencias de éxito y cuyos modelos de funcionamiento cabría implantar a escala de toda la UE.
¿Qué países tienen menos desempleo y por qué? ¿Qué otros disfrutan de mayor excelencia en educación primaria, secundaria, profesional y universitaria, y cómo lo consiguen? ¿Cuáles están a la cabeza de la innovación y la productividad? ¿En qué mercados la energía es menos costosa y dependiente del exterior? ¿Qué naciones tienen mejores prácticas en la regulación del sistema financiero?...
Se trataría de una novedosa e ilusionante manera de plantear el futuro de la UE, que tiene la gran ventaja de utilizar nuestro propio repertorio de mejores prácticas para compartirlas y, con ellas, las ventajas económicas y sociales derivadas de su uso. Este original -a escala política internacional- modo de hacer, tendría además una muy importante ventaja adicional: facilitaría enormemente el conocimiento mutuo y posibilitaría un gran salto adelante en la integración europea.
Jesús banegas
Vicepresidente de CEOE
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