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Ruiz-Gallardón: «Decir que ser diputado y alcalde es incompatible, más que un argumento es un pretexto»

RAJOY EN LA CONCENTRACIÓN«Por supuesto que Rajoy hizo bien en ir a la concentración. Era en esa marcha donde teníamos que estar»INSULTOS A ZEROLO«Como alcalde declaro mi repudio por los ataques a

Actualizado 09/12/2007 - 08:20:26
Los nombres de los agentes Raúl Centeno y Fernando Trapero sacuden, muy a su pesar, esta entrevista, en principio planteada para abordar una desasosegante actualidad que, no obstante, desde la bomba en la T-4 no se había vuelto a vestir de luto, por mucho que ETA lo haya intentado con ahínco en estos últimos meses. Buena parte de la conversación con Gallardón se desarrolla en Valencia: y no es que el alcalde de Madrid haya dado la razón a sus enemigos poniendo tierra de por medio ante tantos frentes como tiene abiertos. A orillas del Mediterráneo le lleva eso que llaman «hacer lobby» en la Asamblea de los Comités Olímpicos Europeos. El sueño de convertir a Madrid en ciudad olímpica en 2016 es lo más dulce que saborea el regidor y no está su paladar para despreciar bocados así. Pero, por un rato, ha de aparcar el lenguaje olímpico para hablar en plata del último zarpazo del terror, de la raquítica unidad de los partidos frente a ETA y de la que \[le\] está cayendo.
-Ya sé que usted es juez y parte, puesto que acompañó a Rajoy en la concentración del martes, pero sé también que les han criticado por hacerlo de espaldas a la AVT. A la vista del escepticismo ciudadano con que se respondió, ¿cree que Rajoy acertó?
-Por supuesto. Era una manifestación convocada por todos los partidos con representación parlamentaria y, por tanto, por el propio PP. ¿Cómo no íbamos a estar presentes en una cita a la que nosotros habíamos llamado a la ciudadanía? No se hubiera entendido. Además, el objetivo era expresar una voluntad firme de rechazo a ETA, desde la recomposición de la unidad política y social contra el terrorismo. Y está claro que una referencia central de esa unidad es el propio PP, que ha mantenido una línea muy clara en todos estos años para conseguir lo que el lema de la manifestación pedía con total nitidez: la derrota de ETA. Era en esa manifestación donde teníamos que estar.
-¿Zapatero debería haber hecho, pues, lo mismo que Rajoy?
-Hay dos aspectos. Primero, en razón de su cargo, el presidente del Gobierno tiene una importantísima responsabilidad de representación de todos los ciudadanos. Habría sido muy positivo que Zapatero hubiera puesto esa capacidad institucional al servicio de ese objetivo de unidad. Y segundo, también habría sido bueno que hubiera acudido aunque sólo fuera asumiendo una función de liderazgo dentro del propio PSOE, es decir, en tanto que cabeza de un partido importante. Tampoco lo hizo.
-Pero algo falló, porque en cuanto a respuesta ciudadana fue un fracaso sin paliativos...
-En términos políticos no fue un fracaso, porque allí estuvo representada la inmensa mayoría de la sociedad española. Quizá esa representación política fue la que inhibió a los propios ciudadanos, que por vía interpuesta, de modo simbólico, ya estaban allí. Los ciudadanos salen a la calle muchas veces cuando sienten que tienen que recordar a los representantes políticos una cierta responsabilidad, y esta vez eso no era necesario, porque todos los partidos estábamos en la manifestación. Lo cual no quiere decir que no echara en falta más participación, desde luego. En estos años el Gobierno ha seguido una política errática que ha abierto heridas que ahora hay que cerrar. La inhibición ciudadana puede ser síntoma de esas heridas. Cerrarlas llevará tiempo, pero se conseguirá.
-¿Fruto de esas heridas son los insultos que recibió Zerolo a las puertas del Ayuntamiento?
-Como presidente de la Corporación municipal de la que Pedro Zerolo es miembro sólo puedo expresar mi más absoluto repudio ante esos incidentes. Fue a un representante electo de los madrileños a quien se insultó, y por tanto son todos los madrileños quienes con justicia pueden sentirse insultados. Con todo, Zerolo dio un gran ejemplo de entereza, que es justo lo que hace falta en situaciones así. Doy fe de que quienes gritaban en la plaza de Cibeles faltando al respeto a aquellos otros por quienes guardábamos silencio eran muy pocos, y no representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos que estaban allí, de la misma manera que son muy pocos, aunque hagan mucho ruido, quienes gritan en nuestra vida nacional.
-Zapatero, Bermejo y el Gobierno, en suma, se plantean ahora la ilegalización de ANV. La unidad PP-PSOE ¿pasa inevitablemente por ilegalizar a los proetarras?
-Pasa por la recuperación del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo firmado hace ocho años por los dos partidos que representan al ochenta por ciento del país, y que suscribió el propio Zapatero. Porque lo que ese pacto entraña es la toma de conciencia de los partidos de que el Estado de Derecho tiene medios eficaces para desterrar a los terroristas de la convivencia, siempre y cuando las instituciones se tengan el respeto suficiente a sí mismas como para impedir que ninguna extensión del terrorismo puede estar presente en ellas aprovechándose de sus recursos. Eso significa la ilegalización de ANV que, de entrada, nunca debió ser legal.
-Vayamos a su gestión: Operación Guateque, eje Prado-Recoletos, Ifema, listas electorales, nuevo despacho... y hasta ratas. ¿Se siente asediado o cree en las casualidades?
-La vida en un Ayuntamiento, y más de la trascendencia de la ciudad de Madrid, es muy intensa. El hecho de que tengamos muchos asuntos que abordar lo considero parte de mi agenda. Desde luego, ni mi equipo ni yo nos hemos visto incapaces de afrontarlo.
-Cree, entonces, en las casualidades...
-Creo que cuando se está en política hay que estar dispuesto a enfrentarse con todas las situaciones. Lo que ocurre es que cuando uno está en la proa del barco y no en la popa se recibe el embate de las olas con más virulencia; pero es verdad que se llega antes.
-Hay quien dice que ese embate, en cuanto a las listas se refiere, a veces se apellida Aguirre...
-Yo creo que Esperanza ha sido, con respecto a las listas, muy prudente en sus declaraciones y ha dicho que mi inclusión es una decisión que le corresponde al presidente.
-Y ahora que Zapatero se blinda con Solbes, ¿qué blindaje cree que necesita Rajoy? ¿A usted el número le sigue dando igual?
-He dicho muchas veces que jamás he manifestado una pretensión de ir en un determinado lugar dentro de la lista electoral. Eso le corresponde decidirlo al presidente. Creo que está mucho más necesitado Zapatero que Rajoy de incluir en su lista a personas que compensen los errores del Gobierno. Los que le acompañen o le acompañemos a Mariano Rajoy no tendrán o no tendremos un carácter complementario, porque no lo necesita. Será más la conformación de un equipo para desarrollar su programa político.
-¿Y qué puede aportar a esa lista desde el número que sea?
-No me corresponde a mí eso. Sólo sé que mi apoyo a la candidatura de Rajoy no está condicionado de ninguna manera a la decisión que él adopte.
-Y a los que argumentan -alguno de su partido- que es incompatible ser alcalde y diputado, ¿qué les dice?
-Eso más que un argumento ha sido un pretexto.
-¿Si no entra en esa candidatura lo considerará un fracaso?
-Si no entro en esa lista trabajaré para apoyar a Rajoy.
-Hoy faltan exactamente tres meses para las elecciones, y su partido y el PSOE están en empate técnico. A usted algunos compañeros le afean su centrismo, al que camina Zapatero, pero ¿cree ahora más que nunca que el PP tendrá que seguir sus pasos si quiere ganar en marzo?
-Creo que tanto el discurso de Rajoy como el programa electoral están ya en esa línea. El PP es hoy un partido centrado con un proyecto político válido para todos los españoles, lo que va a reflejarse en un programa electoral radicalmente de centro, a partir del discurso de un líder que está instalado en la moderación, serenidad y firmeza, que no son contradictorias. No puede ser de otra forma, porque vivimos en una sociedad abierta donde los estados de opinión son cambiantes, y en la que por tanto es imprescindible moverse en el centro. Es en esa franja donde se ganan y se pierden elecciones.
-Entonces su partido tendrá que ofrecer un mensaje más de futuro y menos de pasado, del 11-M...
-Lo que los ciudadanos esperan ahora por encima de las críticas merecidas a Zapatero es que presentemos un proyecto que no sea la otra cara de la moneda del Gobierno de estos cuatro años. Cometeríamos un error muy grave si sustituyésemos cuatro años de exclusión socialista por cuatro de exclusión popular. Tenemos la obligación de construir un proyecto que convoque a todos los españoles y de hacer participar a quien resulte ser la oposición política en los contenidos trascendentes de nuestro proyecto. -Explíqueme eso...
-Sí. Tendremos que hacer un uso inteligente de ese poder, es decir, un uso generoso, para recuperar consensos que han sido quebrados por el Gobierno socialista. Los ciudadanos deben entender que la llegada del PP al poder no es la sustitución de un proyecto del 50 por ciento de la población que ha gobernado por un proyecto del otro 50 por ciento que ha estado en la oposición. Somos más ambiciosos: lo que queremos es volver a unir a los españoles.
-Volvamos al 11-M. La sentencia es definitiva sobre lo que ocurrió ese trágico día, ¿verdad?
-Es un triunfo del Estado de Derecho. No todos los países que han tenido atentados tan gravísimos como el nuestro han podido reaccionar como un Estado de Derecho tiene que hacerlo frente al crimen y al terror. Se ha conseguido una eficiente acción policial que detiene a los criminales; una instrucción sumarial que garantiza plenamente los derechos de los imputados pero que conforma los elementos de culpabilidad; y una sentencia que desde todas las garantías procesales establece la respuesta de una sociedad libre frente a un ataque del terror. No ha podido hacerlo Estados Unidos; no ha podido hacerlo Gran Bretaña. Y hemos podido hacerlo aquí.
-¿Punto final para las víctimas?
-Ahora las víctimas, cuya vida no se podrá recuperar, ni el dolor de los familiares podrá ser nunca reparado, sí saben que aquellos que atentaron contra ellos mismos o sus familiares están cumpliendo una pena en la cárcel como consecuencia de que en España ha funcionado el Estado de Derecho.
-Por tanto, autores (materiales) y responsables (intelectuales) están en prisión...
-No tengo ninguna duda de que los responsables del atentado del 11-M son los que la sentencia de la Audiencia Nacional establece. Cuando se cree, como yo creo, en la división de poderes, una vez que se ha producido la voz de la justicia ésa pasa a ser la voz del Estado.
-Usted que es fiscal y conocedor de la obligación de respetar el secreto de las deliberaciones de una sentencia, ¿hubiera permitido, como el juez Bermúdez, que un familiar destripara en un libro detalles del procedimiento?
-Creo que es tan importante el trabajo que ha realizado la Audiencia Nacional y el juez Bermúdez que no seré yo quien distraiga la atención entrando en otros asuntos que no están de ninguna de las formas al nivel de reconocimiento del trabajo que se ha hecho.
-Si usted fuera sólo elector madrileño, que no dirigente, del PP, ¿qué pensaría de las disputas entre Gallardón y Aguirre?
-Ayuntamiento y Comunidad colaboran en infinidad de temas. Soy plenamente consciente de que eso no es la noticia, pero creo que hay que resolverlo con normalidad democrática.
-Entonces se llevan bien o... como siempre, vamos.
-La obligación que tenemos los dos es trabajar para los ciudadanos que nos han dado su confianza y ejecutar el contrato que los dos firmamos en mayo, es decir, nuestro programa electoral. Y en eso estamos.
-Se dice que usted y Rato son recambios de Rajoy. ¿Qué le parece la decisión de su compañero de irse a un banco de inversión?
-Ya lo dijo. Pero que se dedique a cosas privadas no va a impedir que apoye a Rajoy.
-Y más listas, aunque sean socialistas. Supongo que le habrá alegrado que su amigo José Bono vuelva al Congreso y hasta quizá sea compañero suyo en la Cámara dentro de tres meses...
-Soy tan contundente alegrándome de que Bono sea diputado la próxima legislatura -una persona de su calidad no debía estar fuera de la política- como, con la misma contundencia, deseo que no pueda ser presidente del Congreso porque el partido que gane sea el PP.
-Ahora que se lleva mejor con Aznar, ¿cree que algún día se reconocerá su labor?
-Al margen de mi relación afectiva que he intensificado desde el conocimiento de la extraordinaria calidad política y humana de Ana Botella, estoy convencido de que los ocho años de Gobierno de Aznar fueron los mejores de España. Hará falta tiempo para poder hacer un análisis sereno que la pasión política impide hacer hoy.
-Y una última pregunta: ¿continúa Gallardón en la línea de salida hacia La Moncloa?
-Intento ayudar a quien no sólo está en la línea de salida sino a quien debe ser presidente: Mariano Rajoy. Esa es mi línea de salida a La Moncloa.
-¿A qué le suena la idea de ser ministro de Rajoy?
-Ha dicho que era la última...
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