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Un fallo humano por la complejidad del sistema informático causó el choque en el Metro de Barcelona

Actualizado 09/11/2004 - 02:11:54
EFE  Xavier Casas, durante la explicación de las causas del accidente
EFE Xavier Casas, durante la explicación de las causas del accidente

BARCELONA. Un fallo humano motivado por la complejidad del sistema ergonómico de la pantalla del ordenador del centro de control de operaciones del Metro causó, el pasado día 31 de octubre, el choque de dos trenes de la Línea 3 del Metro de Barcelona, que se saldó con 67 heridos.

Esta es la conclusión a la que ha llegado la comisión de investigación constituida por Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) para averiguar las causas del accidente, ocurrido cuando un convoy que circulaba con 80 pasajeros se salió de su recorrido y entró en una zona de talleres por un cambio de agujas.

La comisión de investigación , integrada por expertos independientes del Colegio de Ingenieros y representantes de las empresas GISA, ATM y TMB, entre otros organismos, ha propuesto la revisión «a corto plazo» de la ergonomía de las pantallas del centro de operaciones. Asimismo, la comisión ha considerado necesario que los convoyes que sobrepasen un semáforo en rojo a pesar de la autorización del centro de control, circulen a una velocidad que les permita parar el tren antes de llegar a las próximas agujas si fuera necesario.

Suma de circunstancias

En las conclusiones de la comisión se detalla que el sistema informático utilizado consta de «una muy elevada densidad de información, con mensajes que pueden presentar dificultades de interpretación al operador, especialmente en condiciones complejas, como ha sido el caso», según afirmó ayer durante la rueda de prensa de la comisión el presidente de TMB y primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Casas.

Debido a la excesiva información en la pantalla, el empleado del centro de operaciones no vio la señal que indicaba que un tren estaba estacionado en el taller realizando tareas de mantenimiento, por lo que dio la orden de superar el semáforo en rojo al conductor del tren estacionado en Penitents. Según afirmó Casas, «existen casos en los que el semáforo sigue en rojo porque entra agua o porque las ratas erosionan los cables, y por este motivo se dio la orden superarlo».

Desde la torre de control hubo ocho intentos de desbloquear el semáforo en rojo de Penitents y el séptimo coincidió con una serie de maniobras del tren de talleres que motivaron el movimiento de las agujas pocos segundos antes de llegar el tren con pasaje, lo que produjo el accidente. Asimismo, el tren de Penitents llegó al cambio de agujas a 61 kilómetros por hora, momento en el que el conductor activó el freno sin posibilidad de evitar la colisión con el otro tren, situado en los talleres. Casas subrayó que el accidente se debió a una «suma de circunstancias» que, según los cálculos, se puede dar una de cada dos millones y medio de veces, y señaló que se trató de un «fallo humano no negligente propiciado por las dificultades que presenta el sistema informático».

Propuestas de mejora

Con el fin de mejorar la seguridad en la red de Metro, la comisión propuso revisar el diseño de las pantallas, así como reducir el volumen de información ofrecida en ellas.

Del mismo modo, la comisión ha recomendado revisar el reglamento de circulación de este tipo de maniobras y, mientras tanto, «en el caso en que se tenga que pasar una señal en rojo, con autorización, hará falta circular en condiciones de parar el tren antes de llegar a las agujas, limitando su velocidad para poder comprobar visualmente su situación», señaló Casas.

En esta misma línea, el director de TMB aconsejó revisar la visibilidad de los aparatos de la vía y de las señales informativas de indicación de dirección de itinerario.
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