La parte más virulenta del discurso de Cebrián se produjo en referencia al círculo de amistades personales del presidente del Gobierno, al que se refirió cáusticamente como «brujos visitadores de La Moncloa», y de quienes aseguró que «ya no cabe duda de que tenían en la vista una nueva ocupación del espectro financiero y mediático al hilo de su influencia en el entorno del presidente». Puso como ejemplos de los objetivos de esos «visitadores» un intento de cambio en la propiedad del BBVA y Endesa, y que, en el sector de la comunicación, culminó con la Ley de la TDT y «la concesión inmediata de una nueva cadena» (La Sexta) a antiguos socios del propio secretario de Estado (de Comunicación) impulsor de la ley (Miguel Barroso)». Eso sí, nada dijo de que la misma ley permitió a Sogecable lanzar Cuatro.



