Toledo

null

Hemeroteca > 09/07/2005 > 

REALIDAD DE REALIDADES EN EL MUSEO DE SANTA CRUZ

Actualizado 09/07/2005 - 03:36:01

FERNANDO DORADO

Hemos visto en el toledano Museo de Santa Cruz una extraordinaria muestra colectiva de Pintura y Escultura bajo la denominación «Realidad de Realidades». Sería pretencioso hacer aquí un juicio de cuanto ha sido expuesto, dado lo sobradamente conocido de la labor de los artistas concurrentes, de ello y de sus nombres, anunciado por este diario el pasado día 6, fecha de la inauguración. En su lugar, cabrá señalar el goce que ha producido el haber tenido al alcance la muy nutrida selección ofrecida, parcela del arte clasificada como nuevo realismo, habiéndosenos mostrado también dentro de él ejemplares de hiperrealismo altamente convincentes.

Se dice de sus autores que en sus trayectorias pronto se desembarazaron del «informalismo», en su día reinante, y que con otra visión escogieron el camino recreador de un mundo cotidiano y próximo.

Con años anteriores se van completando en Toledo, además, imágenes a lo vivo de la Pintura de una historia reciente, proporcionada por la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha, cuya obra social y cultural ya nos había brindado exhibiciones de colecciones tan interesantes cuales «Pintores románticos ingleses en la España del XIX», «Memoria y Modernidad», «Pintura española del siglo XIX y las antológicas de Ricardo Arredondo, Enrique Vera y Ángel Andrade». Son hitos éstos que junto a otras experiencias conforman el gusto y la adhesión al arte de gentes antes más o menos cercanas a él.

Se resalta de los artistas con los que empezamos comentando, que hicieron «la travesía del desierto», aludiendo al parón habido respecto a las sucesivas corrientes artísticas que tardíamente encontraron acomodo en nuestras tierras patrias. No debiéramos entender, sin embargo, que antes de los años 60 faltaron ejecutores entusiastas que manejaron los pinceles y el cincel; a precedentes notables hemos tenido la ocasión de admirar, y, por cierto, de encontrar en ellos singularidades distintas a las que imperaban hasta las crisis resultantes de los conflictos bélicos propios y mundiales que se parecieron.

Críticas a menudo exacerbadas, no siempre con buen tino y a veces ajenas al hecho artístico en sí, se tienen comprobadas. Nunca han faltado las de todo tipo. No mala en intención, aunque por supuesto desafortunada, es la que hallamos del por otro lado celebrado Federico Madrazo, cuando deploraba que siendo director del Museo del Prado tuviera que aceptar en él los cuadros de El Greco. Una crítica más de entre las muchas que se conservan en papel escrito, tal vez con acierto, es la expresada en los años 10 del siglo XX por el popular político y bien reconocido experto Rodrigo Soriano, al elogiar al pintor de Toledo, Vicente Cutanda, diciendo que con él era abandonada «la vieja quincallería, los históricos cachivaches».

Todas las manifestaciones del hombre transcurren modificándose o permaneciendo. No podrían ser excepción las artísticas, que con juicio sereno y lejano se depuran: se asientan unas y se corrigen u olvida otras. Puede aventurarse que el arte que se nos ofrece en estos días en el Museo de Santa Cruz bajo el signo de «Realidades de la Realidad», corresponderá a una etapa de nunca quedará oscurecida.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.