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La despedida del presidente

La Familia Real presidió ayer el funeral de Estado oficiado en la Catedral de La Almudena en memoria del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, fallecido el pasado sábado a los 82 años. A

Actualizado 09/05/2008 - 09:11:24
La Familia Real presidió ayer el funeral de Estado oficiado en la Catedral de La Almudena en memoria del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, fallecido el pasado sábado a los 82 años. A la ceremonia religiosa asistieron las altas autoridades del Estado, representantes del cuerpo diplomático y gran parte de los protagonistas de la Historia reciente de España, desde los primeros años de la Transición hasta nuestros días. La despedida al segundo de los cinco presidentes de Gobierno de la Democracia llevó a compartir banco a Felipe González y a José María Aznar.
Hacía cuatro años que no se oficiaba un funeral de Estado en España -el último fue el de las víctimas del 11-M- y Sus Majestades los Reyes, los Príncipes de Asturias, recién llegados de Polonia, las Infantas Doña Elena y Doña Cristina e Iñaki Urdangarín, volvieron a reunirse en el templo madrileño, vestidos de negro riguroso y con el gesto triste, para asistir a una misa por el primer presidente del Gobierno fallecido en el Reinado de Don Juan Carlos. Ajena a los intentos de algunos de laicizar el Estado, la ceremonia religiosa empezó con la interpretación del himno nacional, que en total sonó tres veces: a la entrada, en la eucaristía y al final. Cuando la Familia Real se dirigía hacia su lugar de honor, sus miembros se pararon para dar un cariñoso pésame a la viuda de Calvo-Sotelo, Pilar Ibáñez-Martín.
En el lado del Evangelio, los presidentes del Senado, Congreso, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo, y el Gobierno, casi en pleno (sólo faltó Magdalena Álvarez), encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, que acudió con Sonsoles Espinosa. También fueron a la ceremonia los presidentes de las Comunidades autónomas de Madrid, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria, Navarra, Baleares y Castilla-La Mancha.
El silencio de González y Aznar
Sentado justo detrás de Aznar y González, que acudieron acompañados por Ana Botella y Carmen Romero, se encontraba Mariano Rajoy, quien saludó brevemente a los dos ex presidentes del Gobierno y, después, conversó largo y tendido, antes de que empezara la ceremonia, con Alberto Ruiz-Gallardón. Aznar y González se saludaron cortesmente cuando llegaron al templo, pero después estuvieron en silencio y evitaron estrechar sus manos en el momento de la paz, pese a su proximidad. Quien sí se la dio al matrimonio Aznar fue Carmen Romero.
El funeral reunió a políticos de todos los tiempos e ideologías, entre ellos a Javier Solana, Fernando Morán (cuñado del fallecido), Federico Trillo, Soledad Becerril, Alberto Oliart, Narcís Serra, Manuel Fraga, José Luis Álvarez, Luisa Fernanda Rudi, Gaspar Llamazares, Nicolás Redondo, Jaime Mayor Oreja, Carmen Alborch y José María Álvarez del Manzano, entre otros. A Adolfo Suárez le representó su hijo, Adolfo Suárez Illana.
En la ceremonia, que fue concelebrada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro, y el obispo auxiliar, Fidel Herráez, Rouco recordó los «capítulos más importantes» de la vida de Calvo-Sotelo y como hombre público destacó que siempre estuvo «dedicado por entero al servicio de su pueblo y de su patria, fuesen cuales fuesen las dificultades del momento, incluso en las más dramáticas, cuando la lealtad, esa virtud tan ligada a la auténtica verdad de lo humano, se pone a prueba». El cardenal agregó que «su adhesión a una concepción cristiana del hombre, de la sociedad y del mundo, en medio de todas las oscuridades de la frágil existencia humana, le distinguió siempre».
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