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La Fiscalía de Asturias rechazó abrir una investigación sobre Toro y Trashorras

N. VILLANUEVA/ D. MARTÍNEZMADRID. El tráfico de explosivos en Asturias y el control de los utilizados en «Mina Conchita» centró ayer la práctica totalidad de los testimonios que se escucharon en el

Actualizado 09/05/2007 - 02:52:55
N. VILLANUEVA/ D. MARTÍNEZ
MADRID. El tráfico de explosivos en Asturias y el control de los utilizados en «Mina Conchita» centró ayer la práctica totalidad de los testimonios que se escucharon en el juicio del 11-M. Tanto el coronel de la Guardia Civil y ex jefe de la Comandancia de Oviedo en 2004, Fernando Aldea, como el capitán jefe de la Unidad Operativa de Policía Judicial de la misma, Pedro Antonio Marful, reconocieron en la vista oral que la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias no quiso judicializar la investigación policial sobre los explosivos, lo que hubiera pasado por la intervención de los teléfonos de Antonio Toro y Suárez Trashorras.
Según confesó a la Guardia Civil el confidente «Lavandera», ambos procesados ofrecían dinamita, pero los representantes del Ministerio Público de Avilés se mostraron partidarios de que los agentes reunieran más información y contrastaran los datos que ya tenían antes de abrir una investigación judicial. Así lo aseguró el capitán Marful, quien confesó que su «deseo» era pinchar los teléfonos del ex minero y su cuñado, pero se encontraron con el problema de que el confidente quería permanecer en el anonimato y que la información que podía aportar al respecto no estaba suficientemente contrastada. «Lo único que yo tenía de «Nayo» eran unas casitas a mano alzada con unas anotaciones mías, porque él ni siquiera quiso escribir», justificó el capitán.
Pese a no ver datos suficientes para abrir una investigación, los fiscales les animaron a seguir adelante con su investigación policial. Al final los guardias civiles decidieron reconducirla hacia el tráfico de drogas, «a lo que ellos (Trashorras y Toro) se dedicaban», comentó Aldea.
El teniente coronel reconoció que la Comandancia de Oviedo recibió una nota informativa de la UCO -fechada el 27 de febrero de 2003- en la que Madrid ya «señalaba» a Toro y Trashorras. La información sobre el interés de los dos asturianos en vender explosivos se la había proporcionado Rafa Zouhier a su controlador «Víctor» en Madrid, y «Lavandera» y «Nayo» (cada uno por su lado) a guardias civiles asturianos. Sin embargo, la falta de comunicación entre las distintas unidades era patente. Muestra de ello es que el ex teniente coronel aseguró que no se puso en contacto con la UCE 2 (investigaciones de explosivos a nivel nacional) porque al venir esos datos de Madrid supuso que la UCO también los habría trasladado a esa unidad especializada en esa materia.
Aldea aseguró que a día de hoy sigue teniendo la «convicción de que los explosivos no estaban en poder de Toro y Trashorras, sino que simplemente los ofrecían». Lo que expresaba el ahora coronel era su desconfianza en que los asturianos tuviera escondido en el monte, como dijo «Nayo», 200 kilos de explosivo sobrante de la «operación Pipol».
También las declaraciones de José Antonio Rodríguez Bolinaga, jefe de la Comandancia de Gijón en 2004, y de su superior Pedro Laguna, máximo responsable de la Zona de Asturias, pusieron de manifiesto no sólo la descoordinación que había entre las comandancias de Oviedo y Gijón, sino también con la Policía. Tal era la falta de cooperación que el coronel Bolinaga dijo que la Comandancia de Oviedo «ocultó información a la de Gijón». En concreto se refirió a un seguimiento que en 2003 realizaron miembros de la UCO desplazados a Asturias con agentes de Gijón a Toro y Trashorras ante las revelaciones de confidentes que les acusaban de traficar con explosivos. El coronel agregó que en 2003 la Comandancia de Oviedo «no pasó ninguna información a la de Gijón, y la de Gijón dio toda su colaboración».
Destacó, igualmente, que la Policía «no pasó información» a la Guardia Civil sobre 18 cartuchos de dinamita que intervino en la «operación Pipol» y, por ello, apostilló que desconocía «si se investigó la procedencia de este explosivo».
Bolinaga aseguró que se enteró de la existencia de «Nayo» por la Prensa en 2004 y que por el mismo canal supo de las actividades de la UCO, unidad que dirige el coronel Félix Hernando.
Pero Bolinaga no fue el único que se enteró de algunos episodios por la Prensa. El jefe de la Zona de Asturias, Pedro Laguna, que trasladó el peso de la investigación sobre la trama asturiana a Aldea, aseguró que se enteró de la existencia de la cinta de Cancianes por la prensa. Recogía un chivatazo que en 2001 hizo «Lavandera» al agente Campillo sobre la red de dinamita de Toro y Trashorras. La cinta apareció en 2004.
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