Toledo

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PECES DEL RÍO TAJO

Actualizado 09/03/2004 - 02:28:38

Junto a las orillas del río Tajo, aguas abajo del Puente de San Martín a su paso por Toledo, cuatro pescadores, animados de la infinita paciencia que da la afición, lanzan el señuelo a las sucias aguas para intentar la captura del pez esquivo que ha aprendido a subsistir en el ambiente acuático deteriorado y envilecido.

No es fácil apresar uno de los ejemplares que por allí tienen su hábitat, pero el pescador de más edad empieza a tirar suavemente de la caña para ir poco a poco acortando sedal y llevar a la orilla un barbo bien cebado, que se resiste a entregar su vida. Rápidamente, el aficionado lo desanzuela y lanza a las turbias aguas la conquista que no tiene atractivo alguno para ir a la sartén, por aquello de a saber de qué se alimenta el pez en los fondos nauseabundos del Tajo.

En un tiempo no muy lejano y allí mismo, en el Puente de San Martín, existía una taberna ya desaparecida, «Casa Pedro», donde se degustaban tajadas de barbo fritas, que era toda una delicia para el paladar acompañadas de un vaso de vino blanco de Valdepeñas. Pero en aquel entonces el río estaba limpio, hasta se bañaban los toledanos en el paraje de «La Cava», y las capturas piscícolas iban a la cocina de inmediato como plato emblemático de la zona. Ya saben, «por Toledo, o pescador o pajarero», pero el pobre río es ahora mismo una tristeza medioambiental de la que todo el mundo político pretende preocuparse para sacarle de su abandono, pero hasta el momento la imprescindible solución no llega y por ello los pescadores devuelven barbos y carpas a las aguas donde fueron apresadas, porque cualquiera es el atrevido que las mete el diente.

Quizás algún día alguien con poder se tome en serio el asunto y al igual que ocurre con el río Támesis, a su paso por Londres, las aguas lleguen oxigenadas y hasta las truchas exquisitas puedan caer en las cañas de los pescadores que en la actualidad en Toledo no renuncian a la afición y son fieles a la cita de las orillas de este curso acuático que en abrazo a Toledo porta historia y prestigio de incidencias que tuvieron mucho que ver con las vivencias toledanas. Y lo peor del caso es que Toledo no lo ensucia sino que la mierda que traslada sus aguas nos vienen de río arriba. Una pena la de la limpieza del río Tajo que los toledanos llevamos reivindicando desde su transformación desafortunada.
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