J. F. C.
MADRID. El Partido Popular ha solicitado la dimisión del presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas después de que éste reconociese que había remitido un correo electrónico «a colegas» en el que se pedía el voto en las próximas elecciones generales para Rodríguez Zapatero.
El presidente del CSIC, Carlos Martínez, ha solicitado a investigadores del organismo que él preside, y a través de una dirección de correo electrónico que pertenece a la organización central de este instituto, la adhesión a un manifiesto en el que se dice de José Luis Rodríguez Zapatero que «ha hecho honor a la palabra dada y ha cumplido con sus compromisos. Por ello merece nuestra confianza, convencidos como estamos de que un Gobierno presidido por él es la mejor garantía para conseguir esa España próspera del conocimiento, comprometida con la paz, la justicia y la solidaridad, que legítimamente ambicionamos».
Aunque fuentes próximas a Carlos Martínez mantienen que esos correos fueron enviados por su persona «desde su mail de investigador», otras fuentes aseguran que se produjo ese hecho desde uno de los dos correos que tiene como presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Y fuentes oficiales del CSIC únicamente han podido asegurar que desde uno de ellos es imposible que se produjera este hecho, pero no desde el otro.
«Un abuso»
El Partido Popular, a través de su diputado Eugenio Nasarre, reaccionó de inmediato: «Es un hecho gravísimo. Una auténtica desvergüenza. Un abuso de tal desmesura por la posición que le corresponde como presidente del CSIC que le descalifica para seguir desempeñando ese cargo».
Nasarre, que era hasta ahora portavoz del PP en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, considera que «el CSIC debe ser la casa de toda la comunidad científica y no puede convertirse en un tentáculo del Partido Socialista. Por ello, pido su dimisión como presidente de este organismo». El Partido Popular cree que lo sucedido «es una prueba más de que el Partido Socialista y este Gobierno está destruyendo todas las instituciones que toca. La comunidad científica española no se merece esta degradación de una institución clave para la ciencia».
Y entre el personal investigador del CSIC, las posturas estaban encontradas. Unos aceptan la actuación de su presidente porque lo ha hecho como investigador, a otros no les extraña «porque está en la órbita del Gobierno, y también había quien creía que era un acto «absolutamente inadecuado».



