
La ministra Chacón saluda a familiares de agentes fallecidos en acto de servicio durante 2008 | JAIME GARCÍA
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, respondió ayer a los sindicatos policiales y a las asociaciones de la Guardia Civil, que no acudieron al homenaje a los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado fallecidos durante 2008, con un compromiso: mejorar las condiciones laborales. «Seguiréis teniendo el respaldo que necesitéis», dijo Zapatero en un acto en el que elogió la «abnegación, valentía y generosidad» de los ocho guardias civiles y cinco policías muertos en atentado o en acto de servicio. Pero los sindicatos policiales no se creyeron las palabras de Zapatero. Consideran que, además de «huecas», «no tienen ningún crédito», y por ello piensan convocar «otra multitudinaria manifestación» para el próximo 21 de marzo. Más aún, las medidas de protesta se extenderán hasta 2010. Para ese año, si el Gobierno sigue haciendo oídos sordos a sus reivindicaciones retributivas, organizarán jornadas de «trabajo a reglamento» (huelga de celo) durante el semestre de la presidencia española de la Unión Europea.
Por segundo año, José Luis Rodríguez Zapatero quiso rendir un homenaje a los agentes de las Fuerzas de Seguridad que perdieron la vida en acto de servicio. Entre los asistentes se encontraban los presidentes del Congreso y del Senado, los del Constitucional y del Supremo, los ministros de Interior y Defensa, así como los líderes de los partidos políticos, encabezados por Mariano Rajoy. También estuvieron el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa.
El acto se celebró en el exterior del Palacio de la Moncloa bajo una carpa que no protegió del frío. Junto al monolito en memoria de todos los caídos, haciendo formación se situaron mandos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Benemérita. Y la primera fila se reservó a los familiares de los caídos. Entre ellos estaban la viuda e hijos del guardia civil Juan Manuel Piñuel, asesinado por ETA en el atentado contra la casa-cuartel de Legutiano (Álava). Fueron los primeros en recibir el saludo de Zapatero y una placa de reconocimiento.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que precedió a Rodríguez Zapatero en el uso de la palabra, afirmó que la «memoria, si no el remedio, es el mejor paliativo» para paliar la ausencia de quienes cumplieron con su deber profesional y «dieron ejemplo de entrega más allá de lo exigido». A continuación, el presidente del Gobierno, en un breve discurso, se comprometió a respaldar con mejores recursos materiales y humanos la labor de las Fuerzas de Seguridad, al tiempo que dijo que la profesión de policía o guardia civil es una de las «más dignas y nobles» en democracia porque defiende la «convivencia pacífica» de los españoles.
Para el portavoz de la Unidad de Acción Sindical de la Policía, José Ángel Fuentes Gago, el mensaje de Zapatero es mera «palabrería», basada en «falsas promesas», de las que los agentes están «muy, muy cansados». También manifestó su escepticismo el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet, quien recordó que Zapatero prometió en diciembre de 2007, durante el Consejo de Policía, mejorar la equiparación salarial con otras policías autonómicas y locales y además de «no haberlo cumplido, ha aumentado» las diferencias retributivas.
También el secretario general de la CEP, Ignacio López, único representante sindical que asistió al homenaje, dijo que las palabras de Zapatero «no satisfacen a nadie».



