
La comparativa del estado actual del glaciar de Monteperdido (derecha) con una fotografía de 1917 no deja lugar a dudas sobre su retroceso. GREENPEACE
Los glaciares pirenaicos, único vestigio de este tipo de formaciones en nuestro país, tienen los días contados. Así lo demuestra un informe elaborado para Greenpeace por diversos científicos, entre los que están los catedráticos de Geografía Enrique Serrano y Eduardo Martínez de Pisón, y Fernando Lampre, presidente del Patronato de los Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos, quienes han observado su retroceso en la vertiente española de la cordillera. El estudio se basa en el análisis de documentos históricos, mapas y fotografías para llegar a una clara conclusión: el calentamiento global que sufre el planeta está acabando con nuestros últimos glaciares a un ritmo vertiginoso, reduciendo cada año su superficie en un 3 por ciento en la última década. Si no se toman medidas para evitarlo, los glaciares, convertidos ahora en un fenómeno casi anecdótico, desaparecerán definitivamente a mediados de este siglo.
La existencia de glaciares en nuestro territorio es una realidad desconocida para la mayoría. Y no es de extrañar, si tenemos en cuenta su escasa presencia actual. Pero no siempre ha sido así. No hace falta remontarse a la Edad del Hielo para encontrar testimonios de glaciares que un día existieron en nuestro territorio. A mediados del siglo XIX se encontraban hasta en tres sistemas montañosos (Sierra Nevada, Picos de Europa y Pirineos). En la actualidad, sin embargo, su presencia está limitada a la cordillera pirenaica. Un vestigio que pronto podría desaparecer, a juzgar por los datos que presenta el informe. Y es que si en 1894 estas formaciones ocupaban una superficie de 1.779 hectáreas, su extensión en 2000 era de tan sólo 290. A este ritmo, que ha reducido los glaciares pirenaicos en un 85 por ciento en poco más de cien años, se calcula que el año que viene sólo serán 65 las hectáreas ocupadas por los glaciares. El siguiente paso sería su fusión entre 2050 y 2070.
Menos nieve y más deshielo
La causa de este espectacular retroceso la encontramos, una vez más, en el cambio climático inducido por el hombre, responsable del aumento de la temperatura global durante el siglo XX en 0,6 grados centígrados. Aumento que en el caso de Europa fue de 0,95 grados, según el último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Esta influencia del hombre continuará cambiando la composición de la atmósfera también en este siglo, según las estimaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que prevé un incremento de la temperatura media del planeta de entre 1,4 y 5,8 grados para los próximos cien años.
Estas variaciones climáticas afectan especialmente a los glaciares, ya que dependen de las bajas temperaturas para sobrevivir. El calentamiento de la atmósfera ha propiciado además que cada vez se produzcan menos precipitaciones en forma de nieve, de las que se nutren estas grandes masas de hielo, y más lluvias. Los glaciares constituyen gracias a su desplazamiento un sistema muy dinámico capaz de erosionar, transportar y sedimentar gran cantidad de materiales, y cumplen una misión fundamental proporcionando agua para el consumo humano, la agricultura y energía hidroeléctrica en muchas regiones del planeta.
Entre ellas, el resto de Europa, que también ve cómo sus glaciares dismunuyen a pasos agigantados. De hecho, casi nueve de cada diez glaciares europeos están en retroceso y los de los Alpes, la mayor cordillera del continente y la que alberga el mayor número de estas formaciones, han perdido ya un tercio de su superficie y la mitad de su masa, alcanzando niveles que superan los de los últimos 5.000 años. De continuar este proceso, se calcula que cerca del 75% de los glaciares de los Alpes suizos habrán desaparecido en 2050.
Ante esta situación, Serrano y Martínez de Pisón advierten en su informe que la situación de los glaciares es insostenible, «más allá del aporte que éstos realizan al crecimiento del nivel del mar, ya que poblaciones importantes y una variada cantidad de actividades productivas dependen de ellos». Greenpeace apunta que «es necesario cumplir con el Protocolo de Kioto» y exige compromisos que permitan atenuar los efectos del cambio climático.



