El Real Madrid quiere trazar un cordón de seguridad en torno a Cristiano Ronaldo para garantizar su seguridad y evitar cualquier dispersión del nuevo astro blanco. Y, entre otras cosas, le ha sugerido que elija casa cuanto antes para montar el dispositivo que tienen preparado. En su presentación multitudinaria del lunes, el Madrid ya contrató a 1.100 personas encargadas de mantener el orden.
La jerarquía institucional del club está inquieta por el cariz farandulero que puede adquirir la nueva vida del portugués en Madrid. Temen que pueda ser pasto de los «paparazzi» y de los programas del corazón a nada que se prodigue por la noche de la capital. Lo dijo Jorge Valdano al final de la rueda de Prensa del luso el lunes: «Me preocupa la presión de los medios no deportivos».
Varios medios no deportivos se apostaron ayer a las puertas del Hotel Mirasierra Suites, donde el Madrid se suele concentrar durante la temporada. «Había cuatro o cinco. No muchos más», dijeron en el hotel.
El viernes, en Madrid
Cristiano Ronaldo cogió sus bártulos por la mañana y se marchó a Portugal según tenía previsto. Estará dos días en Lisboa antes de reincorporarse el próximo viernes a la cita con sus nuevos compañeros. Nueve de la mañana en la ciudad deportiva de Valdebebas. El Real Madrid se pone en marcha para afrontar la temporada, con los pertinentes reconocimientos médicos. Luego viajará a Dublín en la concentración veraniega (del 13 al 22) antes del partido de presentación: el 26 de julio, en la Peace Cup, ante el Liga Universitaria de Quito.
El delantero dejó su primera huella en la tienda oficial del club. Aparte de las elásticas que robaron unos cuantos desaprensivos, se agotaron todas las camisetas que salieron a la venta con el dorsal 9 y el nombre de Ronaldo a la espalda.


