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Ruiz-Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M y a huir de la radicalización

No responder a la «radicalidad de la izquierda» con más radicalidad y atacar al Gobierno no por lo que hizo o dejó de hacer entre el 11 y 14 de marzo del año 2004, sino por su gestión posterior

Actualizado 08/06/2006 - 09:05:06
No responder a la «radicalidad de la izquierda» con más radicalidad y atacar al Gobierno no por lo que hizo o dejó de hacer entre el 11 y 14 de marzo del año 2004, sino por su gestión posterior, fueron las dos ideas que abanderó ayer el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, durante su intervención en el Foro ABC-Deloitte. En una prolija intervención -marcada en su primera parte por la política municipal y en la segunda por un análisis general de la situación política-, Gallardón también salió en defensa cerrada de la estrategia de Mariano Rajoy ante el «proceso de paz» y comentó que la ruptura es «reversible» siempre y cuando el Gobierno rectifique su decisión de dialogar con Batasuna.
Muy crítico con el Ejecutivo, defendió que el PP no afronte su estrategia «haciendo balance de lo ocurrido entre el 11 y 14-M, sino desde el 14 de marzo» bajo al argumento de que hay suficientes elementos de crítica sin necesidad de centrarse en aquellos días, tal y como parecen hacer otros dirigentes de su partido. No fue la única recomendación que trasladó a sus correligionarios, muchos de ellos presentes en el almuerzo. «El mayor peligro que corre el centro-derecha es que ante la radicalidad de la izquierda, incurramos nosotros también en radicalidad, que nos contagiemos del adversario. Es necesaria la denuncia tajante y el discurso firme, pero basado en la moderación», defendió.
«Moderación más firmeza»
En respuesta a la pregunta que, en este sentido, le hizo el director de ABC, José Antonio Zarzalejos, el alcalde explicó que «sólo desde la moderación es creíble la firmeza y nosotros debemos ser firmes ante la agresión. Sería un error tremendo que nos contagiáramos». Al hilo de esta reflexión, apeló a su ya acuñada teoría de que «los que más gritan son los más sectarios», para subrayar a continuación que el que tiene «ideas, convicciones e ideales disfruta con el diálogo porque no es un débil de pensamiento». Gallardón quiso hacer así posible la ecuación «moderación más firmeza de argumentos».
Tras aclarar las cuestiones formales de cómo debe ser, a su juicio, la oposición popular, entró en el «fondo» al defender que al Gobierno socialista «se le debe sustituir por su mala gestión», por lo que volver al debate del 11-M «puede distraer de los enormes errores que ha cometido» además de hacer pensar que «no tenemos argumentos, que los tenemos y muy sólidos». Para ello es necesario, además, hacer propuestas de futuro o, como él dijo, «convocar al futuro» a los ciudadanos. «¿Eso significa dar por bueno lo ocurrido entre el 11 y el 14 de marzo?, no» se contestó a sí mismo, pero con el anhelo de que esos hechos no lastren el futuro de su partido. Así, afirmó que después de las elecciones autonómicas y municipales, «el PP debe ganar las generales y conseguir que Rajoy sea presidente del Gobierno» pero no para devolver a los españoles, dijo, «el nivel de confianza en el país que han tenido hasta hace bien poco, sino para elevarlo aún más». Tras alertar de que no sirve un «discurso de retorno», aunque éste no viniera acompañado de rencor, los españoles «no nos votarán por lo que hicimos» si no por lo que puedan ofrecer de nuevo.
Esta visión de la actuación política marca, sin duda, una estrategia diferenciada respecto a muchos dirigentes significativos de su partido, algunos de los cuales comparten con él la reunión de «maitines», núcleo duro del PP en el que sus componentes «ayudamos a Rajoy a conformar una propuesta».
Unidad de criterio
Donde no hubo ninguna disparidad de criterio respecto a la línea oficial del partido fue a la hora de evaluar la marcha del «proceso de paz» y la ruptura de relaciones Gobierno-PP. Primera puntualización: «Quien ha roto es Zapatero. Está haciendo aquello para lo que no está autorizado porque tiene un mandato del Parlamento. Es cierto que se ha producido la ruptura pero no por quien se mantiene en el mismo sitio», esto es, Rajoy.
Pregunta del director de ABC: «¿Es una situación reversible». Respuesta del alcalde: «Es reversible en cuanto se produzca una rectificación, que ojalá haya porque nadie lo desea tanto como Rajoy». No obstante alertó del riesgo de caer en el «error más importante de una generación» si el proceso se aborda desde «un espacio acomodaticio y anestesiando el dolor con una promesa de que no se va a volver a repetir», en lugar de hacerlo desde el respeto a los que han sufrido.
Tras alegar que quien ha roto las reglas del juego no ha sido el PP, ni siquiera el PSOE, sino el Gobierno, de modo que residencia toda la responsabilidad en la persona del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que acudirá a la manifestación de la AVT del sábado desde la «firmeza de las convicciones» e hizo un llamamiento para que haya un apoyo popular mayoritario.
Para terminar era cuestión obligada interrogarle sobre su voluntad de simultanear el Ayuntamiento con la política nacional desde un puesto en la lista de Mariano Rajoy a las elecciones generales. En este sentido, señaló que si los madrileños le eligen para otros cuatro años «haré cualquier cosa que me pida mi partido que no sea incompatible» con su responsabilidad en el Ayuntamiento. Dijo tener como «objetivo vital» que Rajoy sea presidente del Gobierno y él espera acompañarle en ese intento desde el puesto en la lista que su líder decida, eso sí, «cuanto más cerca, mejor».
(Más información en páginas de Madrid)
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