GONZALO LÓPEZ ALBA
MADRID. La decisión de José Bono de «retirarse de la política» ha provocado la primera crisis de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha aprovechado la situación para, ante el escenario de negociación con ETA, reforzar el perfil político del Ministerio del Interior con el nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras que otro hombre de la absoluta confianza del presidente, José Antonio Alonso, pasará a controlar el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como nuevo ministro de Defensa. En el marco de esta remodelación, que cogió por sorpresa a todos -salvo a Bono-, como adelantó ABC (19-3-2006) Zapatero ha relevado también a María Jesús San Segundo en Educación, mostrándose así sensible a la gran preocupación interna que causaba la escasa proyección de la responsable de un área que el PSOE juzga muy sensible para su electorado y que ha puesto en manos de otra catedrática, Mercedes Cabrera.
Cambios para «un nuevo ciclo»
La remodelación del Gobierno tiene dimensión de «crisis», según admiten fuentes gubernamentales, por cuanto afecta a dos ministerios clave para afrontar lo que, en el ecuador de la legislatura, es el objetivo preferente de Zapatero: consolidar la desaparición del terrorismo y «normalizar» la vida política del País Vasco. El tercer cambio responde también a su intención de proyectar la imagen de que se abre «un nuevo tiempo político», ya que el presidente concede una gran importancia al desarrollo de la ley orgánica de Educación y al «relanzamiento de la política de investigación».
La marcha de Bono venía gestándose desde hace meses, según confirmó el propio ministro de Defensa en su última comparecencia oficial: «El presidente sabía mi deseo por lo menos desde hace seis meses y tiene, por lo menos desde hace tres meses, una carta de dimisión». Según las fuentes consultadas, esta presión de Bono se acentuó en lasemana anterior y Zapatero, que ha puesto de manifiesto su autoridad eligiendo el momento para el cambio, decidió no esperar más. De hecho, resolvió la remodelación entre las diez de la noche del jueves -razón por la que, como informó ABC, no acudió a la cena que ofreció el Rey al secretario general de la ONU- y las ocho de la mañana de ayer, hora a partir de la cual se puso en contacto con los nuevos ministros para comunicarles sus nombramientos -alguno lo supo la noche anterior-, poco antes de acudir al Palacio de la Zarzuela para informar a Su Majestad, hacia las nueve, y de comparecer ante la prensa para dar cuenta personalmente de su decisión, a las diez.
La versión pactada y las otras
Zapatero y Bono pactaron -el domingo pasado, según algunas fuentes-, que la explicación de la marcha del ministro se circunscribiera a «motivos personales», como así destacaron ayer ambos públicamente. Sin embargo, las fechas citadas por Bono para enmarcar su decisión remiten a momentos cruciales relacionados con el nuevo Estatuto de Cataluña: hace seis meses se aprobó por el Parlamento catalán y hace tres trascendió que el PSOE aceptaría incluir en su preámbulo el reconocimiento de Cataluña como «nación». Pero,como suele ocurrir, la razón no ha sido única, a juicio de las fuentes consultadas. Bono subrayó que «a mí el Estatuto de Cataluña no me echa de la política», y, a la «presión familiar» que se arguye en círculos próximos, interlocutores gubernamentales y socialistas añadieron como otra causa de fondo que «ha acabado por tirar la toalla al ver que no tiene ya ninguna opción de ser algún día presidente del Gobierno».
Bono reveló que Zapatero «me ha ofrecido muchas cosas durante los últimos meses» para seguir en la primera línea política, pero descartó expresamente tanto que pudiera ser candidato a la Alcaldía de Madrid como embajador en algún país. A tenor de sus palabras, sí seguirá de presidente del PSOE de Castilla-La Mancha -un cargo básicamente honorífico- ymiembro del Comité Federal, para dedicar el grueso de su tiempo a la actividad privada. Aunque su marcha ha dejado en muchos la duda de cómo reaccionará cuando dentro de algún tiempo le entre el «mono» de la política, Bono fue taxativo al advertir de que «no me busque nadie para atacar a mi partido, ni a mi Gobierno ni a mi presidente».
La salida de Bono, acogida con satisfacción contenida en importantes sectores del PSOE y del propio Ejecutivo, y la forma en que se ha producido, refuerzan la cohesión interna del Gabinete y el liderazgo de Zapatero, ya que hasta el martes -cuando tomarán posesión los nuevos- el ministro de Defensa actuaba con frecuencia «por libre». Además, su marcha facilitará la coordinación entre los ministerios de Interior y Defensa, ya que Rubalcaba y Alonso tienen una «excelente» relación, mientras que Bono y su sustituto han chocado en múltiples ocasiones.
Rubalcaba y Alonso harán «tándem»
La elección de Rubalcaba como ministro del Interior aparece vinculada directamente al escenario creado por el «alto el fuego permanente» declarado por ETA. El hasta ahora portavoz parlamentario es, después de Zapatero, probablemente quien maneja más clavesde este proceso, no sólo en términos «operativos» sino también políticos, pues, además de su cercanía al presidente y de su estrecha relación con el «número dos» del PSOE, José Blanco, ha sido en los últimos años el principal interlocutor en Ferraz del PSE y también del presidente del PNV, Josu Jon Imaz. Al menos en principio, está previsto que siga Antonio Camacho como secretario de Estado de Seguridad.
Alonso, por segunda vez, ve su destino determinado por decisiones de Bono. Cuando Zapatero ganó las elecciones, su idea original era que el ministro del Interior fuera Bono, pero su rechazo hizo que Alonso -a quien había pensado situar en Defensa o Justicia- acabara en Interior. Ahora, la marcha de Bono le «devuelve» al puesto que Zapatero le tenía reservado desde el primer momento, una cartera en la que, una vez que las grandes reformas programáticas ya han sido abordadas, su cometido fundamental estará vinculado a la labor del Centro Nacional de Inteligencia. De momento, según dijo la vicepresidenta primera, no hay «ninguna previsión de cambio» de su actual responsable, Alberto Saiz, aunque se considera muy probable al tratarse de una persona cuya trayectoria política ha estado siempre ligada a Bono.
Zapatero ha aprovechado la coyuntura para sustituir también a San Segundo enEducación para dar «un nuevo impulso en el área educativa». Su sustituta, Mercedes Cabrera, que también procede del mundo académico, fue la número dos de la candidatura electoral del PSOE por Madrid y ha tenido dos años para «aterrizar» en política como diputada y presidenta de la Comisión de Educación del Congreso.
El presidente del Gobierno ha limitado los cambios a lo que juzgaba en estos momentos imprescindible y, según fuentes gubernamentales, esto no implica que, hacia febrero de 2007, no sustituya también al ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, para que opte a la presidencia de Canarias.
López Garrido, portavoz
La designación de Rubalcaba como ministro«desviste el santo» de la portavocía parlamentaria, a la que ascenderá el actual secretario general, Diego López Garrido, según fuentes de la dirección del PSOE, si bien la decisión no se tomará oficialmente hasta el día 17, tras la Semana Santa. Aunque López Garrido, que es vocal de la ejecutiva, no tiene un peso político tan acentuado como Rubalcaba, en fuentes parlamentarias se destaca que la situación actual es mucho más fácil que al comienzo de la legislatura gracias, entre otras cosas, a la nueva relación con CiU. Además, se prevé que José Blanco dedique a partir de ahora más atención a la actividad parlamentaria.



