CANARIAS. El Gobierno de Canarias no realizó ningún comentario sobre la condena a veinte años de prisión, conocida ayer, del periodista y poeta Raúl Rivero Castañeda, de 57 años, hijo de emigrantes de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. El director de Cuba Press y responsable del Comité de Derechos y Libertades Civiles de la Sociedad Interamericana de Prensa es uno de los ochenta periodistas, profesionales de distintos campos y, en general, opositores de la dictadura castrista sometidos desde finales de marzo a redadas y juicios sumarísimos por el régimen comunista.
Casi cadena perpetua
Entre ellos, se encuentra el líder de la disidencia, Héctor Palacios, condenado a 25 años, según se supo ayer. Miryam Leiva, esposa del periodista hispano-cubano Raúl Rivero, comentó al conocer la sentencia que «le han dado 20 años de cárcel, lo que es lo mismo que haber sido sentenciado a cadena perpetua, ya que Raúl tiene 57 años y muchos problemas de salud».
El Gobierno canario no se pronunció ayer sobre el cautiverio de Rivero, a pesar de que la conferencia de prensa convocada habitualmente después de cada Consejo de Gobierno se celebró después de saberse que el periodista había escuchado su condena a veinte años de cárcel.Román Rodríguez, que ha viajado en distintas ocasiones a La Habana y se ha entrevistado con la cúpula del régimen, no compareció para pedir la liberación de Rivero, y tampoco está previsto que el Ejecutivo realice gestión alguna interesándose por la situación de este descendiente directo de canarios.
Por otra parte, el secretario general del PSC, Juan Carlos Alemán, confesó abiertamente que desconoce que exista un periodista de origen canario entre los presos de conciencia de las cárceles cubanas. «No sé de lo que me está hablando», se limitó a responder, incómodo y con displicencia, al ser preguntado por la cuestión, a la salida de una reunión con empresarios agrícolas en Las Palmas de Gran Canaria.
Desde el PP, fuentes del partido expresaron su «condena de la escalada de represiónemprendida por la dictadura castrista, aprovechando que la atención internacional está centrada en la guerra de Irak.